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“NO SOY MALO (SINO QUE LA GENTE ES HIPÓCRITA)” agosto 4, 2008

Posted by Revista Vamos in Periodismo.
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Entrevista a Rildo Barba, editor del suplemento Sociales del diario EL DEBER

El temible entrevistador ahora debe responder las preguntas de REVISTA VAMOS. Barba habla acerca de los pormenores de su carrera, de las exigencias de los entrevistados, de las mujeres y los hombres cruceños y de los peligros que trae consigo vivir rodeado de la ‘farándula’. Una entrevista en la que se desnudan los pormenores del trabajo del periodista de la sección socialera más importante

TEXTO:  JOSÉ ANDRÉS SÁNCHEZ

FOTOGRAFÍAS: ANDRÉS UNTERLADSTAETTER

Tras varios años de carrera, Rildo Barba acaba de asumir como Editor del área de Sociales del periódico El Deber. Su nombre no es desconocido dentro de los ambientes ‘socialeros’ de la ciudad. En parte, eso se debe a los más de ocho años de experiencia dentro de la profesión, pero a la vez sus textos polémicos, sus preguntas irreverentes y sus reportajes críticos le han dado realce a su nombre. Ahora es su turno de responder las interrogantes.

¿Qué condiciones debe reunir una chica para llegar a la tapa de Sociales?

– No somos muy exigentes. Somos uno de los pocos medios impresos que le da espacio a muchachas que no son modelos. La mayoría de las chicas sueñan con salir en la portada de Sociales y algunas piensan que hay que tener ‘muñeca’ o poner plata, pero no es así. Nosotros le damos cabida a las quinceañeras, a las mayorcitas… a todas. Lo único que requerimos es que envíen una carta solicitando el espacio y sus datos personales. En determinado momento la secretaria las convocará y se hará la sesión. No es complicado… de repente algunas ni siquiera se animan a averiguar cómo podrían lograrlo. Reconozco que hay algunas chicas con pocos atributos físicos que han salido… muchas en realidad, pero gracias al Photoshop (programa de diseño que permite alterar fotografías y ‘mejorar’ el aspecto físico de algunas personas) y a la mano del fotógrafo se alcanzan resultados interesantes. Pero bueno, no siempre la tapa es lo que vende, también la información interna es muy importante.

Uno de los sectores más conocidos (y polémicos) de Sociales es la entrevista de domingo… ¿recibís comentarios acerca de este espacio?

– Comentarios… siempre, pero no sólo con las tapas de domingo. No hemos recibido insultos o amenazas, pero sí muchas personas me han dicho alguna vez: “pucha que sos malo”, así en tono de joda. Creo que eso es lo que más he escuchado en mi vida.

¿Y sos o no sos malo?

– No soy malo, soy sincero. Lo que pasa es que la gente es hipócrita. No me gusta generalizar, pero muchas personas no se animan a preguntar lo que deben preguntar. Si estás en este trabajo es para informar. Es obvio que algunas cosas no las puedo decir, pero si te metiste a un medio de comunicación es porque tu trabajo es hacerle llegar información a la gente… cosas que la gente quiere saber y que no tiene la oportunidad de enterarse de ellas de primera mano. Yo soy el vehículo de información. Yo pregunto lo que los demás quisieran preguntar, pero no se atreven o no pueden. No me voy a quedar con las ganas de preguntar. Sé que nadie me va a golpear. Si alguien me contesta feo me aguanto, trato de ser siempre respetuoso. Pero no me voy a arrepentir después. No es maldad, es curiosidad, sinceridad y es mi trabajo.

Las amistades dentro de estos círculos,

¿son confiables?

– No todas. Tengo contados amigos dentro de este ámbito. Se me viene a la mente una señora que consideraba muy amiga mía. Cuando estuve sin trabajo, ella me ayudó, se preocupó por mí, me dio ánimos. Le tenía mucho agradecimiento, cariño y respeto. Pero bueno, me di cuenta que todo cambia. Un día critiqué un trabajo que su hijo había realizado y bueno, me llamó por teléfono, me dijo que era una basura, que no servía para nada. Hasta me amenazó con hablar con los dueños y hacerme botar. Pero yo no mentí… dije lo que realmente había ocurrido.

Entonces, ¿es un trabajo ingrato?

– El trabajo no lo es, sino la gente. Esas personas que creen que sos su amigo y que tenés que rendirles pleitesía y hacer lo que ellos quieran. Muchos piensan así. A los que supuestamente ahora son mis amigos les digo que algún día les va a tocar y ese día sabremos si es mi amigo o no.

Como ejemplo, al realizar un pequeño sondeo antes de la entrevista, uno de los comentarios más usuales fue que te gusta criticar mujeres, parece que lo disfrutás, ¿no te gustan las mujeres?

– Es que no hay grandes concursos de hombres, jejeje.

¿Cómo es eso?

– Claro, si hubiera, tendría más oportunidades para darle palo a los hombres. Si la gente dice eso es porque critico a las feas, chorizudas, barrigonas y blandengues que se meten a un concurso de belleza. Son unas desubicadas. ¿Acaso no tienen espejos ni alguien que les de un buen consejo? O tienen mucho amor propio o definitivamente son sinvergüenzas.

Así te llenás de enemigos.

– No me importa. Tampoco estoy buscando amigos. Tengo mis amigos aparte y si hubiera concursos de belleza masculinos igual les daría palo a los atrevidos que se metan a competir.

¿Crees que en Santa Cruz los hombres o las mujeres son más lindos?

– Yo creo que los hombres somos más bonitos porque no necesitamos maquillaje, ¿no ve? Nosotros salimos como sea. No se puede negar que hay mujeres lindas en este pueblo, quizá algunas con cara linda y cuerpo desastroso o viceversa. Creo que hay más de cuerpo bonito y cara feíta.

¿Cuál ha sido tu peor error?

– Es que todos los errores duelen, por más pequeños que sean. Equivocarse con un nombre, ponerle otro apellido de matrimonio a una mujer. De repente el último que cometí. Cuando fui al aeropuerto y tuve una observación equivocada acerca de la Miss Bolivia. Ella debía embarcar en el vuelo a Miami y pensé que le habían dado un boleto electrónico y no lo era… bueno, quizá ese haya sido mi error más grande.

¿Qué pregunta no te has animado a realizar y por qué?

– La última entrevista a Alessandra, la sexóloga. Tenía todas las preguntas planificadas y yo sabía que por la línea de El Deber no iba a poder publicar todo. Y bueno, no es que haya dejado de hacer la pregunta, sino que se la hice suavemente. Le pregunté si había experimentado todas las formas de sexo… yo quería saber si había tenido sexo anal. Sentí que me quedé corto, que me até yo mismo.

Sos el editor principal de la sección de Sociales del periódico El Deber, el de mayor tiraje a nivel nacional, ¿te sentís un hombre poderoso?

– (Risas) No me siento ni más ni menos. Tengo jefes encima mío, personas que corrigen las notas, editores de redacción, jefes de redacción y directores. Yo no me he sentado en mi escritorio, con aires de editor, ni nada de eso. Nunca he dejado ni dejaré de salir a la calle y hacer reporteo. Este es un trabajo cansador, agotador. Al asumir el cargo de editor sufrí mucho, hemos ido mejorando y seguiremos en ese camino. Me rajo y lo seguiré haciendo. Sobre el poder… no me siento He-Man. Sé que es un cargo y una jefatura, entonces tengo cierto poder, pero no lo ejerceré para hacer cosas malas. Tengo el poder para decidir quién va en tapa, pero si entra mi jefa me desbarata todo. De hecho, tengo más jefes sobre mí.

Dentro de los ámbitos periodísticos, es común que los periodistas de Política o Economía se crean más capaces y mejores que los periodistas de Sociales, ¿qué decís a respecto?

– Esto es un trabajo y como todos los trabajos, cuesta. Hasta a las prostitutas les cuesta ejercer su trabajo. No es comparable, pero debe dar el mismo placer (risas). A mí me gustaría que un periodista de otra área venga un solo día a trabajar en Sociales. Que esté desde las 9:00 hasta la noche, cubriendo eventos (hay por lo menos unos 20 por noche). Quiero ver que haga eso y que luego opine. A mí me deberían pagar el triple y más porque no sólo tengo que aguantar a un jefe, sino a cuatro. Tengo jefaturas adicionales, como el departamento comercial. El mismo cliente llama directo a Sociales para quejarse. También la gente que llama para exigir favores o explicaciones, los que escriben mails, los que envían sus fotos y quieren que salga el mismo día. Es una presión que no viven los editores de otras áreas. Hasta los mismos colegas molestan acá. A veces deseo tener 80 páginas en Sociales para poner todo lo que la gente pide.

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Comentarios»

1. Doria - agosto 6, 2008

Admiro el trabajo de Barba porque preguntar cosas que nadie se atreve es complicado y a la vez difícil.
Leyendo esta entrevista puede que a Barba le llamen la atención por quejarse de sus condiciones laborales..(jaja) pero así es el trabajo en el ámbito de la comunicación.
Y la verdad se nota el sello de Barba en las polémicas entrevistas de las portadas de Sociales. El se atreve a mostrarnos el lado humano de modelos y misses. Pero debe hacer críticas con mucha delicadeza porque decir que alguien está chorizuda o blandengue puede causar un daño irremediable al autoestima. Existen palabras para describir que a la modelo le faltan condiciones físicas para participar en un certamen de belleza.
Decir que la gente es hipócrita es echarle la culpa a otro. Cada quien con su conciencia.

2. Gabriel - agosto 7, 2008

No es malo, es perverso, eso lo hace divertido. Pero no creo que sea tan transparente como dice. Igual tiene su grado de hipocresía

3. sergiov - agosto 5, 2010

maricon de mierda, deberias haber nacido mujer…tiene una envidia feroz a las mujeres bellas e inteligentes porque es lo que no puede tener…..


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