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NUESTRO ESPÍRITU NAVIDEÑO diciembre 16, 2008

Posted by Revista Vamos in Uncategorized.
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Los años no pasan en vano, y en Santa Cruz ni siquiera para el espíritu navideño, que con el tiempo ha tenido cambios sorprendentes: pasó de ser sencillo, glotón y muy apegado a las costumbres familiares, a ostentoso y lleno de caprichos globalizados. Aquí una mirada a las transformaciones del espíritu navideño cruceño a través de los años.

Texto: Paola Iporre / Fotografías: Andrés Unterladstaetter

Llega diciembre y Santa Cruz empieza a brillar al compás de las luces de navidad que parpadean en las plazas, las tiendas y en la mayoría de las casas y edificios, mientras que la gente apresura el paso en busca de adornos, regalos y la infaltable cena de Nochebuena. La televisión nos bombardea con increíbles ideas de dónde ir de compras y qué regalar en estas fechas, y nos mantiene al tanto de las promociones que no debemos desaprovechar, mientras que por las calles Papá Noeles de diversos tamaños nos invitan a comprar lo mejor para obsequiarnos: autos último modelo, televisores de pantalla plana, computadoras y celulares de última generación, electrodomésticos que lo hacen todo, y muchísimo más. En definitiva, el espíritu navideño se pasea por Santa Cruz.

Pero claro, no es el mismo espíritu navideño que recorría las calles cruceñas hace treinta o cuarenta años; el de hoy es hiperactivo, un comprador compulsivo por excelencia y bastante influenciado por costumbres extranjeras que incitan a desear incluso una ‘blanca navidad’. Una idea bastante alejada a la que tenía Zaida Loma cuando llegó a Santa Cruz en 1973, a sus 24 años. “El pato que preparé para mi primera navidad en Santa Cruz, lo compré vivo”, dice esta cochabambina que conoció la ciudad cuando la avenida Alemania, donde vive hasta hoy, no contaba con alumbrado público (el último foco se encendía en el segundo anillo) y sólo una delgada calle arenosa la llevaba hasta su casa en el tercer anillo de circunvalación, en ese entonces casi imperceptible.

Las miles de opciones que tenemos ahora para decorar nuestros hogares con motivos navideños, eran impensables para ella en aquellas épocas. Mientras que hoy las tiendas y casas de regalos ofrecen todos los implementos para tener una navidad al estilo americano, europeo o asiático, ella tuvo que recorrer Los Pozos, las Siete Calles y La Ramada en busca de alguna ornamentación para su árbol.

“No compré cosas muy bonitas. Mi arbolito fue una rama de pino medio escuálida que adorné con bolitas de colores, de esas de vidrio que se rompían fácilmente y que mi hijo de 8 meses y mi gato se encargaron de reducir a la mitad”, cuenta Zaida, que ya ha pasado en Santa Cruz más de 30 navidades.

Balbina Egüez (80), su vecina más próxima, cuenta que para ir al centro de la ciudad a hacer sus compras tenía que esperar a un señor que pasaba todos los días por su casa en su “carrocita”, para sumársele en su recorrido hasta Los Pozos. “Ése era el único lugar donde yo hacía compras”, recuerda, y cuenta que el parque El Arenal era un paseo muy bonito para ir con la familia y los niños, que jugaban en las lanchitas y alrededor de un árbol que estaba decorado con luces moradas.

¿Y los regalos? Esos sólo eran para los niños, indica doña Balbina, y explica que no se los ponía bajo el arbolito, sino que se los dejaba en la cabecera de las camas o en las ventanas. “Esos años ya se escuchaba un poco sobre Papá Noel, pero no se conocía su figura, así que los niños no lo esperaban”, comenta.

Así, el espíritu navideño de esos años no sabía de grandes gastos ni de decorados elaborados, y en cambio su principal preocupación era la comida que se compartía con la familia. Ángela Vargas, una montereña que vino a Santa Cruz a sus treinta años con cuatro de sus seis hijas (las dos últimas nacieron aquí), intenta mantener vigentes las costumbres que su mamá le inculcó año tras año: “Ella acomodaba bolsitas de colores con dulces, galletas, masitas, compotas y pororó para regalar a los niños del vecindario, y les daba chocolate para tomar como si fuera un cumpleaños”, explica esta señora de 69 años que en determinado momento cambió las bolsitas de colores por las botas navideñas que se consiguen en los mercados, y que ahora solamente reparte entre sus nietos más pequeños.

“A la medianoche no había el lechón que ahora se prepara, sólo la gente que tenía plata se hacía una piernita. Era más una mesa llena de masitas y manjares. En mi casa yo siempre preparé una torta fría, que a mis hijas les encanta”, dice, haciendo un recuento de los ingredientes que lleva su plato estrella.

Sobre la decoración navideña, la señora Vargas no habla de luces o lazos de colores alrededor del árbol, sino más bien de un pesebre pequeño en el que se colocaba solamente al Niño y a los Reyes Magos. “En latas de sardina se sembraba arroz y maíz, y cuando las plantitas estaban ya grandes se adornaba con eso el pesebre ¡Qué plantas más bonitas! Se ponía una hilera de arroz y otra de maíz”, explica, recordando esas costumbres ya olvidadas y comparándolas con las actuales, que deslumbran a todos con luces brillantes y formas gigantescas. “Ahora la gente se preocupa por lo más atractivo para adornar su casa y se olvida de la fe y el significado de la fecha”, dice.

Lo que se viene

Si hace tres décadas era inimaginable una tarjeta navideña virtual o una felicitación a través del celular, ¿qué podemos esperar de nuestras navidades dentro de treinta años? VAMOS hizo un sondeo con jóvenes de entre 20 y 30 años y les pidió que dejaran volar su imaginación para hacer una proyección del espíritu navideño que en un futuro recorrerá Santa Cruz.

Entre las respuestas ganó la navidad globalizada, no muy diferente a la actual, pero sí bastante más alienada.

Los consultados pronosticaron que Santa Cruz gozará de una ‘blanca navidad’ a 30 grados centígrados gracias a los comercios que traerán muchos metros de nieve en cajita, y si la economía lo permite mucha gente buscará sus regalos en los shopping de Brasil o Miami. Adornar el pesebre o el arbolito estará pasado de moda porque habrá la opción de tener pesebres virtuales y hologramas en forma de arbolitos, y los niños habrán olvidado a ‘Santa Claus’ porque el gobierno actual lo habrá expulsado.

Si bien las proyecciones estuvieron cargadas de mucha simpatía y buen humor, las reflexiones no se hicieron esperar. La pérdida de la identidad cruceña y las costumbres, es una preocupación entre estos jóvenes, que no han conocido ni una sola Navidad en la que no exista la sombra de ese viejo regordete y de mejillas sonrosadas que mete los regalos por la chimenea que la mayoría de las casas de Santa Cruz no tiene.

Navidad 2038

Por: Roberto ‘Chichi’ Kim, actor

Puede que en la navidad de 2038 la gente regale clones de sus mascotas favoritas, copias robóticas de sí mismos o reliquias valiosas de colección (como un celular Nokia 3100 enmarcado y todo). Y la pase en familia a través de una videoconferencia frente a una fogata virtual y nieve artificial.
Peeeero, como van las cosas, todo puede pasar… también existe la posibilidad de que más bien haya un rechazo a las costumbres foráneas y se decida mediante cabildo nacional festejar la Navidad en familia, prohibiendo la comercialización de los regalos y cambiando el tradicional pino por un árbol de Toborochi Fuccia (versión mutante del Toborochi transgénico XSC). Claro que tendríamos un problema, porque como el pavo al horno ya no existe (se extinguió en el turbión del 2025), se tendría que consultar a una súper computadora cuántica con qué animal reemplazarlo y, como lo que mas abunda en Santa Cruz en el 2038 son los ornitorrincos, ni modo, a comer ornitorrincos al horno nomás, eso si, en horno de barro pa’ no perder la tradición.
Bueno, cualquier cosa puede pasar, pero no creo que cambie el “Feliz Navidad y próspero Año Nuevo”.

COSTUMBRES EN MUTACIÓN

Papá Noel y regalos

Papá Noel, San Nicolás o Santa Claus, como se lo conozca, es el encargado de repartir los regalos en su trineo según la tradición universal. A Santa Cruz esa figura llegó junto con el progreso del departamento y de forma paulatina. Así lo cuenta Ángela Vargas: “Los regalos los entregaba el Niño Jesús, pero luego empezaron a decir que Papá Noel pasaba en carretón”.

Decoración

Hoy fácilmente los hogares cruceños se pueden decorar con motivos navideños al estilo americano (con el verde tradicional del arbolito y el rojo del traje de Papá Noel), europeo (sobrio y elegante) o asiático (en tonos dorados, combinados con elementos rústicos y aldeanos).

Pirotecnia

Los fuegos artificiales son una costumbre relativamente nueva, los hay de diversas formas y en infinidad de colores. Se acostumbra lanzarlos a la medianoche. Balbina Egüez nos cuenta cómo era antes, en la década de los 60: “No me acuerdo si habían cohetes, creo que era nomás con pistola que se hacía el saludo a la medianoche”.

Comida

El pavo relleno, el lechón al horno y el famoso panetone o pan dulce, son recetas originadas en otras latitudes que hoy forman parte del menú principal de Nochebuena en Santa Cruz. Mientras más elaborados sean los platos que se sirvan esa noche, mejor. Lo que antes no tenía importancia, sino reunirse con la familia y compartir el momento.

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