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POSITIVO MÓVIL 8 enero 20, 2009

Posted by Revista Vamos in Cultura, curiosidades, sociedad.
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Llamadas por doquier

Llamadas por doquier

Quien ha subido a un radiotaxi ha tenido que escuchar la voz incansable de algún centralista. Siempre mandando, siempre indicando, el trabajo de estas personas detrás de un teléfono es importante y curioso. ¿Querés conocerlos? Te los presentamos.

Texto: Nicole Nostas

Fotos: Andrés Unterladstaetter

En la oficina hay una mesa, un par de sillas, un radiotransmisor y cuatro teléfonos que no paran de sonar. El sonido es perturbador, al menos para quien no está acostumbrado.

Por radio se escucha a un taxista que pide la tarifa de una carrera hasta Cotoca y otro quiere corroborar una dirección. “Sí, es el portón negro móvil 8. Positivo. Adelante” ordena Beby Camacho mientras busca unos minutos para concedernos la entrevista. “Es difícil esto de lidiar con los choferes y los clientes: los primeros que no llegan y los otros que reclaman”, cuenta apresurada esta mujer que hace quince años se desempeña como telefonista y centralista del radiotaxi ‘El Tucán’.

Concuerda con ella su colega Isabel Suárez, quien desde hace once años trabaja en la central del radiomóvil ‘Hamacas’, pero aclara que la facilidad de su trabajo radica en cada persona a la que debe atender. “A veces el cliente ha tenido un mal día y se la desquita con el primero que aparece: a veces el centralista, a veces el chofer” dice convencida.

Según el Coronel Mario Pacheco, presidente de la Asociación de Radio Taxis, existen aproximadamente ciento cuarenta empresas de radiomóviles en la ciudad, que por regla general deben dividir su jornada laboral en tres turnos de ocho horas cada uno. Si sacamos la cuenta y todas las empresas siguen las normas, Santa Cruz de la Sierra tiene 420 centralistas.

¿En qué consiste este oficio? En atender las llamadas de los clientes, contactarse con los taxistas y enviarlos a la dirección precisa en la mayor brevedad posible. También debe conocer todas las tarifas y tener las direcciones (con sus respectivas descripciones) en la punta de la lengua. Parece fácil, pero la práctica demuestra que no siempre es así.

Lourdes Suárez empezó hace doce años y actualmente trabaja en la empresa ‘Chiriguano Jrs’. Para ella es sencillo estar sentada y contestar el teléfono, pero su labor se complica cuando debe tratar con los taxistas que a veces no le hacen caso. “En realidad hay de todo: personas que se adecuan al trabajo, los que no asumen su responsabilidad y otros que son renuentes y hasta eligen a sus pasajeros”, asegura. Ella maneja treinta móviles en su turno y ha trabajado en cinco empresas diferentes, lo que significa que está familiarizada con cinco zonas distintas de la ciudad. Precisamente ése es uno de los aspectos más importantes en el oficio, porque los centralistas deben conocer toda la ciudad y deben ser capaces de dar detalles de cualquier calle, por muy recóndita que ésta sea… o al menos simular que la conocen. Como explica Isabel: “No es que conozcamos toda la ciudad, sino que los clientes siempre dan la indicación precisa y eso nos ayuda porque normalmente no tenemos tiempo de estar en la calle. Siempre pedimos referencias y además tenemos un mapa para ubicarnos”. Las grandes empresas también cuentan con computadoras y GPS, pero la mayoría sólo tiene un teléfono y un centralista con buena memoria.

Con mapa en mano y mucha memoria

Con mapa en mano y mucha memoria

Pero ¿qué cualidades debe tener una persona al realizar este trabajo? Quienes piensan que es simplemente hablar claro y conocer la ciudad están equivocados, porque según nuestras entrevistadas hacen falta otras cualidades más importantes tales como el carácter fuerte, la autoridad, la paciencia y el buen humor, ya que todo lo que dice el centralista al momento de encender su radio es escuchado por los choferes y pasajeros de todos los móviles de la empresa. Las indicaciones, los requerimientos, las tarifas y las llamadas de atención se convierten en información pública.

“Yo me enojo cuando los móviles no llegan a su destino por cualquier motivo y la verdad es que no pienso en quienes están escuchando lo que digo, porque sólo me preocupo en hacer llegar al taxi para que el cliente no me reclame después” confiesa Beby. Isabel tiene una posición diferente al respecto: “Es mejor hacer que el taxista venga a la central cuando ha fallado porque uno no debe transmitir rabia. Al menos yo no soy de tratar mal a la gente”, menciona y también asegura que los comprende porque muchos de ellos están siempre tensionados por el congestionamiento vehicular.

¿Qué le dirían a las personas que las escuchan ‘renegar’ todos los días y a toda hora? les preguntamos, y las respuestas obtenidas fueron interesantes. Lourdes pide disculpas a los pasajeros pero también pide comprensión porque esa es la naturaleza de su trabajo. “Yo pienso que los incomodamos, sé que hay palabras que no pueden (ni deben) usarse y que hay formas de decir las cosas” admite Olivia Noguera, centralista del radiomóvil ‘Piraí’, donde trabaja con ciento veinte taxis desde hace tres años. Todas nuestras entrevistadas aseguran nunca haber dicho una mala palabra o haber sido agresivas con los taxistas porque saben ubicarse en el contexto, claro que al lanzar la pregunta más de una soltó una risita culpable que demuestra que tal vez han tenido un momento de debilidad.

Es por esto (y por muchas otras cosas más) que las historias sobre taxistas y centralistas abundan. “Una vez trabajé con una centralista que era atrevida con nosotros, no nos bajaba de ‘cunumis’ hasta que un día me cansé y renuncié” comenta Jorge, un taxista con bastantes años de experiencia, no sin antes aclarar que si hay centralistas aburridos es porque hay choferes malcriados. Por su parte Willy, chofer de taxi de la empresa ‘Tiluchi’ asegura que a pesar de que lleva poco tiempo en el oficio, considera que su centralista es buena, respetuosa y sabe tranquilizarlos y ubicarlos cuando no encuentran la dirección a la que deben llegar porque “es más ‘capa’ que una computadora”, según sus propias palabras. ‘Don Peta’, un hombre que trabaja con centralistas desde hace varios años, admite que como en cualquier oficio hay toda clase de centralistas: desde las aburridas hasta las simpáticas. Manuel, taxista del móvil ‘Piraí’ está conciente de que el trabajo de su centralista es exigir, y afirma que le hace caso porque ella es la que manda. Y es que tiene razón: en el mundo de las direcciones a medias, radios y teléfonos que no callan, los centralistas son la principal autoridad.

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