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BOMBEROS Y RESCATISTAS desafiando al peligro julio 23, 2009

Posted by Revista Vamos in Colaboraciones, sociedad.
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Más que un trabajo, una vocación; más que un riesgo extremo, una misión más. ¿El fin? Volver a casa con buenas noticias y ser parte de muchas segundas oportunidades de la vida. Así funciona el motor interno de cada bombero y rescatista que se entrega incondicionalmente a su labor, desafiando no sólo los más crueles siniestros, sino también los dilemas del día a día

Texto: Andrea Padilla

Fotos: Andrés Unterladstaetter

Para conseguir una entrevista con los diferentes protagonistas de este reportaje no se pudo recurrir al típico encuentro con un café de por medio, sino que tuve que acoplarme a sus rutinas: contar los 10 segundos que tardan en ponerse el uniforme o subirme a un carro bombero con la sirena a todo dar mientras llevan adelante uno de sus simulacros… Tratar de seguirles el ritmo a los bomberos y rescatistas que tenemos en Santa Cruz, fue como experimentar de alguna forma lo que significa ser guardián de nuestra seguridad a tiempo completo. ¿Te preguntaste alguna vez cómo es dejar de lado tus prioridades personales para atender cualquier incidente de la ciudad o el departamento? Ellos lo hacen todo el tiempo y con la mayor de las satisfacciones, por eso te invitamos a conocer un poco más sobre el trabajo que realizan los bomberos y rescatistas de Santa Cruz.

La aventura involucró a tres instituciones: Funsar, Fundasol y UDEM. Todas ellas con orígenes diferentes pero unidas bajo el mismo propósito: resguardar la vida de los ciudadanos a toda costa a pesar de los retos y dificultades. Funsar, integrada por hombres que llevan adelante labores de rescate en escenarios más que todo rurales y de incendios forestales; Fundasol, por bomberos estructurales voluntarios que recorren la ciudad con su vocación acuestas. Y finalmente UDEM, la única respaldada por recursos privados, que pone al servicio de la población bomberos estructurales y paramédicos. Conozcámoslas:

El encuentro con Runny Callaú, capitán de la Fundación SAR (Search and Rescue, que traducida significa ‘búsqueda y rescate’), se realizó en las afueras de la Prefectura, donde colabora en tareas de seguridad, para luego continuar con su agenda ajetreada que incluía la entrega de informes sobre las misiones recién cumplidas. La entrevista empieza en el momento en que la camioneta anaranjada con la etiqueta de S.A.R. pegada en sus puertas se pone en marcha y él, al volante, empieza su relato: fue el año 2003 que Funsar inició sus actividades luego de que un grupo de compañeros rescatistas de la Fuerza Aérea Boliviana se sintiera preparado para emprender un proyecto más grande y completo que abarque no solo la urbe sino también el auxilio a todo tipo de emergencias a nivel rural. “Queríamos brindar una ayuda más efectiva a la población, siempre fue nuestra idea desde que iniciamos con unos amigos el grupo ‘Pantera’… fuimos el primer equipo de rescate de Bolivia” relata Runny, recordando sus comienzos como rescatista.

Los bomberos y paramédicos de UDEM (Unidad de Emergencias Médicas) también están al servicio de la población listos y seguros cada vez que alguna emergencia se suscita en la ciudad. Esta entidad con ya seis años de vida nació como iniciativa de Thomas Bonfiglio, perteneciente a la fundación americana Crush Fire Rescue, quien vio la necesidad de crear esta institución privada que primero sirvió como unidad de rescate de los aeropuertos de Santa Cruz, Cochabamba y El Alto para luego establecerse en la ciudad. La institución presta el servicio de paramédicos, como auxilio pre hospitalario en cualquier accidente, y el de bomberos siempre preparados para hacer frente a cualquier siniestro. Como cabeza de este cuerpo de bomberos está el capitán Eusebio Daza, quien con sus 22 años de experiencia, comanda a un grupo de 13 integrantes entre oficiales, operadores y bomberos.

La Fundación Solidaria (Fundasol) también forma parte en la tarea compartida de resguardar la seguridad de los habitantes. La estación de bomberos fue creada en 1994 por la Cámara de Industria y Comercio (CAINCO) a raíz de un incendio ocurrido en el Parque Industrial. Actualmente cuenta con un cuerpo de 31 bomberos al servicio de la ciudadanía brindando también cursos de instrucción bomberil para todos aquellos que deseen seguir esta vocación.

Cuando el altruismo se convierte en profesión

“La mayor motivación para todos es el poder ayudar a las personas, poder servir en momentos de siniestros y accidentes” confiesa Eusebio Daza, simplificando eso que todos queremos saber y entender: ¿cómo una persona entrega y dedica su vida al servicio del prójimo sin recibir, en la mayoría de los casos, una remuneración económica como en cualquier otro trabajo? Además del tiempo invertido en el oficio, que los aleja de sus familias u otras ocupaciones. “Normalmente nos distribuimos el tiempo como podemos, por ejemplo un miembro del cuerpo de bomberos es madre de familia y sólo puede asistir los fines de semana” explica el oficial de Fundasol, Rodrigo Pardo.

Así como este caso hay varios, personas que de lunes a viernes cumplen con las obligaciones de un trabajo común pero que al momento en que suena la alarma cambian sus ropas de ejecutivos, constructores o estudiantes por el casco, la chaqueta y las botas, listos para presentarse en el lugar de los hechos. “Lo bueno es que ha habido tolerancia por parte de los jefes o docentes, según el caso, porque saben que es un trabajo de ayuda a la comunidad” admite Runny Callaú.

Un factor bastante respetable que poseen todos ellos es la valentía con la que enfrentan cada situación de riesgo que podría comprometer sus vidas. Cada uno de ellos asegura tener muchas anécdotas sobre situaciones en las que pensaron no volver, aunque todos dicen sentirse satisfechos por la labor cumplida. “Una de las tantas experiencias cercanas a la muerte la viví cuando con el equipo Pantera cruzamos por la selva en medio de un turbión, un compañero cayó a un río que tenía una corriente fuerte, al tratar de salvarlo caí yo también, felizmente logré agarrarme de una roca. Recuerdo no respirar y escuchar la voz de aliento de mi compañero que decía: ‘Pelee por su vida carajo, si se suelta es hombre muerto’, recuerda Callaú ese momento vívidamente en el que por suerte no se tuvo que lamentar ninguna pérdida.

Modus operandi del servicio

Ninguna labor de socorro podría ser exitosa si el equipo encargado no tuviera todo bajo control, por eso los bomberos y rescatistas tienen que prepararse diariamente como si lo peor fuera a ocurrir en cualquier momento. Es así que sus prácticas deben ser metódicas y constantes.

La rutina diaria para los bomberos de la UDEM, por ejemplo, comienza a las 8 de la mañana con la revisión de los dos carros bomberos que poseen -uno llamado ‘carro bomba’ y el otro ‘carro escalera’-, se aseguran minuciosamente del funcionamiento de sus mangueras hidráulicas, de la escalera y de las herramientas en su totalidad. Después todos los bomberos de turno siguen con la revisión del Equipo de Protección Personal o EPP como es llamado para su rápida comunicación, asegurándose personalmente de que sus uniformes se mantengan siempre impecables. Posteriormente, dan paso a las clases teóricas para mantenerse actualizados.

Normalmente son 3 ó 4 los bomberos que están de turno cada 24 horas: el capitán, un teniente u oficial, un operador vehicular y un bombero. Durante cada turno todos ellos están pendientes ante la sirena de llamado a la acción… si suena, un minuto es el que tienen como tiempo de reacción para estar listos de acuerdo a la clave convocada: alarma roja, llamado a bomberos y paramédicos, emergencia grave; alarma amarilla, el llamado corresponde sólo a paramédicos para una urgencia médica; y por último, la verde implica solo una consulta médica con el envío de una ambulancia. El resto de los bomberos deberá dejar cualquier actividad que estén realizando para sumarse a la labor de auxilio en el menor tiempo posible.

VOCACIÓN DE SERVICIO

Tanto Fundasol como UDEM y Funsar ofrecen cursos de capacitación para todos aquellos que deseen ser parte de este oficio noble y aventurero. Cada institución tiene sus diferentes requisitos, pero todos coinciden en un punto muy importante: deseos de ayudar a las personas.

Para Fundasol es necesario que los postulantes tengan una edad mínima de 18 años con el bachillerato completo. Estos requerimientos se aplican tanto a hombres como a mujeres, y actualmente cuenta entre sus filas con 3 mujeres de planta, entre ellas una madre de familia, y 4 nuevas postulantes. La convocatoria de capacitación se da una vez al año; una vez aceptados, los postulantes participan en capacitaciones de combate contra el fuego y emergencias médicas.

En el caso de UDEM la edad mínima para aplicar a los cursos es de 19 años y se requiere ser bachiller. La capacitación dura un periodo de seis meses a un año entre teoría y práctica. También tienen convocatoria abierta para mujeres aunque actualmente no cuentan con ninguna entre sus filas.

Una formación aún más sacrificada y extensa se realiza en Funsar, donde la capacitación de rescatistas especializados en incendios forestales y siniestros naturales toma 5 años para luego especializarse en diferentes actividades como montañismo, paracaidismo, buceo de rescate y función de paramédicos entre otras.

EQUIPAMIENTO

El uniforme

El traje de un bombero estructural tiene un peso total de 20 a 30 kilos y consta de un casco, botas especiales con punta y plantilla de acero, guantes, capucha y una chaqueta hecha de una tela de protección en aproximación al fuego, otra impermeable y una tercera para mantener la temperatura corporal. Sólo UDEM cuenta con estos trajes.

El equipo

Cuando el SAR se prepara para una misión de riesgo extremo requiere: un Puntero, que va guiando al grupo por la ruta correcta; un Navegante, que maneja la brújula, los cartógrafos y el GPS; un Descensor encargado de cuidar a los heridos y descenderlos de cualquier altura; un Barredor que va a la retaguardia cuidando que nadie se quede atrás.

Cortitas

– LA TEMPORADA DE CHAQUEO EN EL PAÍS COMIENZA ENTRE JULIO Y AGOSTO, SE TRATA DE LA ÉPOCA DE MAYOR RIESGO DE INCENDIOS FORESTALES.

– ACTUALMENTE LA FUNSAR SE ENCUENTRA EN CAMPAÑA PARA COMPRAR UN HELICÓPTERO DE RESCATE VALORADO EN $US. 500.000.

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Comentarios»

1. Daniel - agosto 10, 2009

Hola como estan me parece muy buena la idea de hacer conocer las labor que tienen estas personas en poder ayudar a la sociedad. Muy buena su mision sigan adelante.


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