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NUESTRO TEATRO SE PROFESIONALIZA agosto 31, 2009

Posted by Revista Vamos in Arte, Cultura, Teatro.
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Hace unos años el teatro en Santa Cruz inició un proceso de profesionalización de sus actores. Hoy esa formación está empezando a mostrar resultados, pero también pone en evidencia algunas falencias

Texto: Paola Iporre Kalteis

Fotos: Andrés Unterladstaetter y colaboradores

Con siete versiones del Festival Internacional de Teatro ‘Santa Cruz de la Sierra’ que convoca a elencos de todas partes del mundo y una Escuela Nacional de Teatro que concentra la formación de nuestros actores -no sólo de Santa Cruz sino de todo el país-, el movimiento teatral está en un proceso de fortalecimiento cada vez mayor. Es así que en los últimos años los cruceños estamos siendo testigos de un avance significativo en las tablas, que muestra una profesionalización de las actuaciones y una reacción ante las falencias que se revelan debido, justamente, a estas nuevas exigencias del teatro, más calificado.

“Santa Cruz se está convirtiendo en el referente teatral a nivel nacional, debido principalmente al movimiento ocasionado por los festivales internacionales de teatro organizados por APAC (Asociación Pro Arte y Cultura), que de alguna manera han influido en los actores y en el público”, dice el actor Alejandro Molina de la compañía La Oveja Negra. “Es un momento importante el que está viviendo el teatro en Santa Cruz” complementa Cristian Castillo, director de la compañía El Baúl Teatro y responsable del Técnico Superior de la Escuela Nacional de Teatro, haciendo referencia a los primeros años de esa institución educativa, cuando hubo una pausa en el quehacer teatral cruceño debido a que los actores que hasta ese momento ejercían de manera empírica, iniciaron su formación académica. Una vez egresaron los primeros artistas con ese título, se inició un proceso de reestructuración y reconfiguración del espectro teatral en Santa Cruz, que es el que se ha estado reflejando estos dos últimos años en las diferentes obras llevadas a escena.

Otro aporte al crecimiento del teatro se dio el 2006 cuando APAC lanzó su Fondo Concursable, con el que se premia a artistas locales y nacionales por sus propuestas; con esto también se logró dar una dinámica distinta a la producción teatral y como resultado desde el año pasado se ha visto un despliegue interesante en cuanto a teatro infantil, una plaza que anteriormente no había sido tomada en cuenta.

Marcelo Araúz, secretario general de APAC y director del Festival Internacional de Teatro ‘Santa Cruz de la Sierra’, destaca el crecimiento del arte escénico no sólo en la ciudad sino en todo el Departamento. “Comparando con otras ciudades de Bolivia creo que llevamos la batuta en ese sentido. En Santa Cruz es donde se está haciendo más actividades y mayor trabajo de escuelas, universidades y compañías de teatro, y eso coincide con buenas políticas de instituciones como la Casa de la Cultura, el Paraninfo Universitario o la Aecid”, dice, y añade: “Lo principal es que el mercado crezca también hacia las provincias, que es una de las políticas que lleva adelante APAC desarrollando cursos y talleres, y haciendo que el Festival llegue a varias de sus localidades”.

Con todo, está claro que el teatro cruceño está creciendo y abriéndose espacio bajo sus propias directrices. “En este momento hay una nueva generación de actores que está proponiendo un teatro de autor, de terreno, de conquista de público y que tiene una multidisciplinariedad (un actor debe ser a la vez productor, sonidista, técnico, etc.). Todo eso le da una singularidad al teatro cruceño”, explica Marcos Malavia, director de la Escuela Nacional de Teatro. Esa singularidad está cruzada por varios elementos, los cuales explicamos a continuación:

Profesión: actor

“Encontrarse con la Escuela fue reorganizar y ordenar todo ese conocimiento amorfo que habíamos logrado entre talleres, viajes y experiencias independientes”, señala Cristian sobre esa formación empírica que antes caracterizaba a nuestro acontecer teatral.

Marcos Malavia como director de la única institución que forma actores, habla de la importancia de profesionalizar el gremio del teatro, porque a través de ello se logra una sistematización en la producción que permite a los actores una organización más eficaz y un mayor cuidado en el manejo de los elementos que intervienen en la producción de un espectáculo, como la escenografía, el vestuario, las luces, etc. Aunque aclara que el título de licenciatura que otorga la Escuela Nacional de Teatro es en Artes Dramáticas y no en Producción Teatral, pues esta última rama resulta una especialización. Sin embargo, dice, la nueva generación que está a punto de graduarse está abocándose a crear estrategias de producción adaptadas al medio y al crecimiento que está experimentando el teatro en Santa Cruz. “Lo que veo muy positivo, porque se está empezando a ver calidad en el escenario”, añade.

Marcelo Arauz también valora la formación que están teniendo nuestros actores. “Si bien todavía falta experiencia en escenarios, estamos por buen camino. Es una camada joven que dentro de poco lo hará muy bien”, señala, subrayando que son muy pocos los actores mayores con muchos años de experiencia.

Teatro ¿un reflejo de la sociedad?

Si hablamos del tipo de teatro que se desarrolla en Santa Cruz, un género en particular salta a la vista: la comedia. “La cultura es un hábito, y somos una sociedad muy acostumbrada a que no nos hagan pensar, entonces todo lo que nos divierte y nos hace reír es bienvenido”, señala Arauz.

Así mismo, los musicales han llenado últimamente las salas de la ciudad (‘Romeo y Julieta’ de Ditirambo y ‘Cabaret’ de Casateatro, son dos ejemplos distintos de ello, cada uno con sus particularidades), así como las obras dedicadas a los niños, como las que presenta la compañía de teatro infantil Libélula, un proyecto muy bien estructurado que plantea la necesidad de formar al público desde temprana edad.

Pero si de la labor esencial del teatro hablamos, Cristian lanza una crítica puntual: “Este tipo de teatro (comedia y musicales) no deja de lado esa intencionalidad de llegar y agradar al público. Se está apuntando al divertimento en desmedro de la reflexión que debe buscar el arte en general, porque el teatro es un espacio al que vamos a confrontar ideas, a ver una radiografía de la sociedad y de nosotros mismos. En Santa Cruz ése es el espacio que está abandonado”. Con él coincide el secretario general de APAC: “El teatro debe ser un espejo en el que uno se mira y recapacita sobre lo que está haciendo. En ese sentido nos falta bastante. La formación del nuevo dramaturgo cruceño es lo que está pendiente (de ese dramaturgo que no sea el costumbrista de antes). Ahora tiene que surgir una dramaturgia que refleje a la sociedad actual con problemas urbanos, para que la gente se sienta identificada”, dice Arauz.

En conclusión, “A Santa Cruz le falta contar sus propias historias”, nos dice Porfirio Azogue, director de la compañía de teatro Ditirambo. La dramaturgia es un ejercicio permanente, dice, y en la medida que el artista deje de dedicarle las últimas horas del día a su arte, ésta mejorará y entonces tendremos un teatro nuestro.

Desde las butacas

“Yo sé que al cruceño le gusta el teatro”, dice Marcelo Arauz al hablar del público, que con sus muchos años como conocedor del medio tiene todos los argumentos para afirmar que la gente está retornando a las salas. “En los años 90 hubo un bajón, pero ahora está volviendo a haber concurrencia en el teatro. Estoy maravillado con el crecimiento del público”, comenta.

Por su parte, Marcos Malavia expresa: “El público de Santa Cruz es entusiasta y apoya a la cultura, lo que me parece positivo. Yo creo que la gran esperanza de un crecimiento teatral, y cultural en general, está en el público y esa inquietud que tiene”.

Pero es casi utópico pensar que el público llegará a las salas por sí solo, y de esto están muy conscientes quienes están encargados de hacer teatro en Santa Cruz: Cristian Castillo y Porfirio Azogue, por ejemplo, hablan de la gran responsabilidad que tienen las compañías en la formación del público consumidor de teatro, dejando en claro que se trata de un proceso actualmente en marcha y en permanente crecimiento.

“Y aquí también entra la labor de los medios. Por ejemplo se puede ver que en los festivales internacionales existe una gran asistencia a las salas, masiva, pero se trata de un público de mentiras que desaparece entre festival y festival”, comenta Cristian, valorando el poder de los medios.

Difusión: la piedrita en el zapato

Mucho se ha hablado al respecto y se seguirá hablando mientras los medios de comunicación no cambien la dinámica hasta ahora utilizada. Se critica la nula, poca o mala cobertura a los eventos culturales, lo que demuestra que nuestros medios no están cumpliendo con su labor informativa y mucho menos educativa ante la sociedad.

La televisión se gana las críticas más fuertes: “Los medios apoyan con sus condiciones”, dice Porfirio, y Alejandro nos explica porqué: “Siempre ha sido así, los medios para darte cobertura te piden que hagas de payasito en un show con la excusa de que ‘la gente quiere ver eso’; lo que resulta una denigración. No es egoísmo ni egocentrismo, pero los periodistas no se preocupan de hacer preguntas que por lo menos no sean cliché, mucho menos se informan para armar una nota responsable que ayude a formar al público. Hay algunos, por supuesto, pero son pocos”.

Los medios impresos no se quedan atrás: “Lo que a mí me da pena es que en los periódicos, por ejemplo, no permiten que los periodistas que se han empezado a formar en el ámbito cultural lleguen a tener un criterio sólido y de opinión, porque los cambian de área en poco tiempo para cubrir otro tipo de noticias. De modo que en Santa Cruz no tenemos gente formada, capaz de apreciar las manifestaciones artísticas, con criterio para formular preguntas o para recomendar al público qué es bueno y que no”, expone Marcelo Arauz desde su sillón de director del Festival Internacional de Teatro, evento que por su condición de ‘internacional’ y masivo sí logra concentrar la atención de los medios cada dos años.

En cualquier caso, todos los entrevistados coinciden en que la labor de difusión queda en el boca a boca generado por ellos mismos, y que lógicamente no da muy buenos resultados en una ciudad tan grande como Santa Cruz.

DETRÁS DEL TELÓN

La Escuela y sus demandas

La Escuela Nacional de Teatro no sólo forma actores cruceños, también recibe en sus aulas artistas que llegan del resto del país, así como argentinos, chilenos, colombianos, mexicanos y peruanos que recientemente han mostrado interés de capacitarse en Bolivia.

Abriendo el abanico

Comedia, musicales e infantiles, marcan la agenda teatral en la ciudad. Y si se habla de géneros que todavía no han sido muy bien desarrollados en nuestro medio, pero que sí han llegado a los escenarios, debemos nombrar el teatro contemporáneo y conceptual, que requiere de un público un poco más formado.

Espacios peleados

El teatro cruceño tiene una falencia en cuanto a espacios. El hecho de no contar con una sala específica para el desarrollo de una obra teatral, dificulta que Santa Cruz cuente con una agenda permanente de presentaciones. Los espacios con los que se cuenta son peleados por las diferentes manifestaciones artísticas, como la danza, el ballet o los grupos musicales.

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