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SC IN LOVE octubre 5, 2009

Posted by Revista Vamos in curiosidades, Reportajes, sociedad.
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En cuestión de amores los cruceños somos… ¿cariñosos?, ¿detallistas?, ¿seductores?, ¿celosos?, ¿posesivos? Después de un pequeño sondeo, nos atrevemos a decir que los cruceños somos eso, y más

Texto: Paola Iporre Kalteis

Fotos: Andrés Unterladstaetter

El tema del amor es una cuestión universal. Y como tal tiene diversas variables que hacen que éste se torne en un asunto muy complicado, caprichoso y ambiguo. Una de esas variables es la cultura, el contexto donde se desarrolla, porque no es lo mismo una pareja americana que una pareja china ¿no? Entonces se nos ocurrió preguntarnos ¿cómo somos los cruceños en cuestión de amores?

Por supuesto existen muchos otros factores que también intervienen, como la edad o la posición social. Tremenda tarea la que se nos presentaría si tuviéramos que encarar una investigación rigurosa. No lo haremos, no pretendemos dar conclusiones científicas, pero sí nos atrevemos a señalar algunas características que de seguro más de uno reconocerá en su cotidiano vivir.

El escenario

Santa Cruz, una ciudad de 30° C de temperatura como promedio, verde y florida por naturaleza, con habitantes que se describen alegres, sociables y bullangueros, resulta el lugar perfecto para estar de fiesta el año redondo. Y casi es así, las ofertas de entretenimiento son muchas y cada vez van en aumento.

Si comparamos un poco a través del tiempo, veremos que aunque el espíritu del camba seductor de antaño se resiste a abandonar el barco, estas nuevas ofertas de diversión están haciendo que las formas de relacionarse del cruceño cambien drásticamente, y por lo tanto el ‘modus operandi’ para lanzarse a la conquista.

Si antes el lugar de encuentro por excelencia era la casa de la mujer, a donde llegaba el pretendiente con sus mejores estrategias de cortejeo, hoy es normal que la cita en cuestión no se dé en el espacio privado, sino en un café, un restaurante, un bar o una discoteca.

“Antes las relaciones se daban de una manera más formal, en el sentido de que las salidas, las visitas, los contactos telefónicos y los horarios estaban regulados por ciertas normas sociales implícitas”, nos explica la psicóloga Mary Cruz De Urioste. Hoy esas pautas sociales no son ni la sombra de lo que eran antes, pareciera que los jóvenes han acortado todo el proceso de la conquista, ayudados en gran medida por las comunicaciones, por ejemplo, que hacen que todo avance mucho más rápido: una conversación virtual es tan importante como un encuentro cara a cara y charlar por celular sin restricciones de horario (olvidándonos de la orden irrefutable de nuestras madres que nos obligaba a colgar el teléfono si pasaban las 10 de la noche), genera una dinámica completamente diferente a la experimentada hace unas décadas atrás.

“Hoy día los jóvenes tienen una forma de relacionarse muy distinta, en parte porque el espacio público se ha abierto para ellos. No hace mucho no había opciones de entretenimiento nocturno para los más jóvenes (recordemos las innumerables reuniones en el seno de una plazuela); en cambio ahora tenemos muchos boliches que están dirigidos a públicos específicos y a edades concretas”, dice la profesional, y aquí se nos viene a la mente nombres de discotecas como ‘Deep Cool’ o las cerradas ‘Splash’ y ‘Coolors’, donde los colegiales encontraron un lugar para confraternizar hasta muy avanzada la noche mientras se tomaban unos tragos.

Es así que ya no se espera, como en la generación de los padres, a que los chicos vayan en pareja a algún lugar. “Antes las mujeres iban a una fiesta sólo cuando alguien las invitaba. En cambio ahora existe la opción de que grupos de chicas y chicos se encuentren directamente en el boliche. Todo esto ha permitido a la mujer cruceña vivir menos sujeta a las normas tradicionales o formales, y divertirse con mayor libertad”, señala Urioste, poniendo sobre el tapete una de las características más importantes que marca la vida amorosa de nuestro tiempo: el papel de la mujer en la relación.

La conquista

¿Quién conquista a quién? Decir que es el hombre quien siempre toma la iniciativa, puede sonar machista. Pero decir que es la mujer la que tiene las agallas, parece exagerado. Y es que afirmar sin dubitaciones quién lleva la batuta, es una tarea arriesgada.

“El hombre toma la iniciativa… no, mentira… también hay mujeres que se lanzan”, dice Alejandra Guevara (23) cuando se le hace la pregunta. Carla Justiniano (33) responde que es la mujer la que marca el paso. “Pero lo hace de tal modo que el hombre piensa que fue él”, dice.

“La mujer cruceña es coqueta por naturaleza, cuida mucho su apariencia, le gusta estar atractiva y llamar la atención”, señala Roberta Paz (28), explicando que ya no se espera que sea el hombre el de la iniciativa, pues casi siempre ella se asegurará de darle un empujoncito al susodicho a través de eso que se llama comunicación corporal: los gestos, los movimientos, la mirada, pesan más que todo lo que se dice.

Las estrategias de flirteo pueden variar según la edad, como un proceso de aprendizaje que se va asimilando a través del tiempo. En colegio los jovencitos se apoyan bastante unos a otros, y hasta podemos decir que la conquista viene a ser una labor de equipo, los amigos siempre serán el bastión de salvamento a la hora en la que atacan los nervios por tener cerca a ése (a) que nos gusta tanto. “Hago que una de mis amigas me moleste con él para que así se dé cuenta que me gusta”, dice María René Rodríguez (17), que junto a Adriana Montes (16) cuenta que las ‘armas’ de seducción de las chicas de su edad pasan por rostros colorados si su churro las mira, torpes titubeos, papelitos olvidados sobre la mesa que dicen “Sebastián te amo”, o como Betty Cabrera (18) que juega frenéticamente con su cabello mientras rehúye la mirada de su interlocutor… Todo un arsenal de reacciones hormonales que fácilmente se salen de control.

En la universidad, el movimiento todavía sigue siendo más o menos el mismo, los amigos son parte de la maniobra para llegar a salir con alguien. Pero aquí el cortejeo se vuelve más concreto: Alberto Fernández (20) y Fernando Monasterio  (21) nos cuentan que buscar charlar sobre intereses comunes es indispensable, lo que se logra por supuesto después de una exhaustiva investigación que debe realizarse sin flojera, ya que así se creará la oportunidad de convertir una charla en una actividad.

En todo este proceso, los detalles son importantes. Los más seguros de sí mismos (y con billeteras saludables), acuden a elementos mucho más palpables. “Los pelaos te llenan de regalos, serenatas y te ponen en un pedestal hasta que consiguen lo que quieren”, dice Carla, y Roberta complementa diciendo que el hombre cruceño, como buen latino, es romántico, fogoso y atento. “Le gusta llevar a la mujer que le interesa a lugares especiales”, comenta.

El declare

Quizá para muchos hablar de ‘la declaración de amor’ suene a todo un mito, una leyenda contada por los abuelos. Y así es, por lo menos para la mayoría, aunque nuestros colegiales consultados indican haber sido protagonistas, en algún momento, de ese mágico minuto en el que alguien dice “Me gustas mucho”. Y ojo que estas palabras no son exclusivas de los muchachos, Daniela Méndez (17) confiesa habérsele declarado al que fue su cortejo por un par de meses.

Para el resto de los mortales, la declaración en cuestión queda en tela de juicio o simplemente es sobreentendida. Teniendo en cuenta que la conquista empezó con un intercambio intensivo de miradas, algunos gestos provocativos y una serie de indirectas bien lanzadas, el momento del acercamiento máximo sencillamente no necesita palabras, un beso lo resume todo.

El problema muchas veces se presenta cuando ese acercamiento ocurre como parte de un encuentro fortuito ocasionado por los efectos inexplicables del alcohol. Dadas esas circunstancias la incertidumbre llega a ser insoportable, puesto que ninguno de los dos involucrados tiene el panorama claro. ¿Cómo saber si ese beso fortuito es el inicio de una relación seria? “No se sabe”, señalan al unísono Alberto y Fernando, explicando que simplemente las cosas se dan o no, según se vaya desenvolviendo el asunto.

“Todo depende de cómo se reaccione al día siguiente. Si te hacés al boludo, entonces queda como un prende y punto”, comenta Óscar Chávez (26), pero advierte que muchas mujeres saben aprovechar esos momentos para aparecer luego con un sorpresivo “¡Hola amor!”.

La relación

Muchos dicen que conseguir pareja es fácil, y que lo difícil es mantenerla. En Santa Cruz parece que esto es muy cierto, pues una vez franqueadas todas las negociaciones entre dos, los cortejos o novios deben enfrentarse a eso que llamamos sociedad. Aquí el ‘qué dirán’ todavía pesa mucho y las influencias ejercidas por el grupo de amigos es un factor importantísimo.

Ese espacio en el que las personas nos interrelacionamos en un plano afectivo-social se convierte en un elemento muy poderoso en nuestras vidas, que nos da respaldo social, contención emocional y que a la larga hasta puede ser el espacio de contacto profesional.

La psicóloga Mary Cruz De Urioste nos explica que ser o no parte de una comparsa o una fraternidad, por ejemplo, otorga un estatus ante la sociedad que marca las relaciones sociales de una persona.

Si bien originalmente estos grupos estaban permitidos únicamente a los hombres (por esas normas sociales implícitas de las que hablábamos al principio), hoy las mujeres también han empezado a utilizar ese lenguaje y a tener su ‘frater’, aunque no es una actividad generalizada. De todas formas, indica Urioste, seguimos teniendo un mundo de relacionamientos muy desligado de hombres y de mujeres, que se encuentran eventualmente en ciertos espacios con gran libertad, pero que mantienen dentro de sus respectivos grupos un idioma propio. Esto hace que el comportamiento con la pareja se vea afectado por las opiniones de los miembros del grupo. El control social es muy fuerte.

En el caso de los hombres, los amigos pueden manipular totalmente la actitud de uno de ellos con simples comentarios, frases como “Sos un dominado, no te dejés controlar tanto” / “Todos los días estás con tu corteja, dejala un rato y vení a tomarte unas cervezas”, son claros ejemplos de cómo boicotear los encuentros con el sexo opuesto. Algo similar ocurre con las mujeres, que pueden abandonar a un hombre porque ante la vista de las amigas éste es un vago, un bueno para nada, un mujeriego, etc., opiniones que siempre se vierten según ellas en pro del bienestar de la compañera.

Todas estas intervenciones externas a la relación, aportan para que las desconfianzas afloren en mayor o menor medida. Entonces no resulta extraño que tanto hombres como mujeres vivan constantes escenas de celos y sufran dentro de relaciones posesivas y enfermizas. Para ilustrar tenemos las típicas peleas de Fabiola y Pablo, que surgen cada vez que alguno tiene planes por separado: él insiste en llevarla y traerla de todo acontecimiento social, “para protegerla”, dice, pero ella asegura que es para vigilarle los pasos.

Ante ese escenario de melodramas muchos jóvenes han optado por entablar relaciones abiertas, donde el compromiso brilla por su ausencia, las reglas se marcan a la sombra de los encuentros casuales y bajo una complicidad de dos que la sociedad desconoce. Por supuesto aquí la fidelidad está en entredicho, no se piensa en ella ni se la discute.

Como vemos, el tema del amor se pinta más como un laberinto enredado que como un escenario primaveral y poético… y es que en cuestión de amores, los cruceños no solo somos cariñosos y detallistas, también somos celosos, posesivos y caprichosos.

MUJERES DE HOY

Cuando decimos que una de las características que marca la vida amorosa en la actualidad está en manos de la mujer, no exageramos. Según la psicóloga Mary Cruz De Urioste, la mujer de nuestros tiempos se ha liberado en las cuestiones del amor, ya que toma una posición mucho más activa que la que tomaron nuestras abuelas o madres; aunque, explica, sin llegar a verbalizar sus intenciones (esa tarea todavía sigue siendo exclusiva del hombre).

“Las mujeres estamos creciendo muchísimo profesionalmente, nos hemos convertido en mujeres emprendedoras, eficientes y autosuficientes”, señala Urioste, mostrando que existe una gran diferencia entre el avance que ha hecho la mujer en este campo, frente al que ha hecho el hombre.

“Lo que pasa es que los padres han educado diferencialmente a sus hijos. De modo que mientras criaron hijas fuertes, independientes emocionalmente y económicamente solventes, a sus hijos siguieron educándolos como siempre  (calentándoles la cena, planchándoles los pantalones, etc.) Como resultado tenemos que los hombres no están preparados para enfrentar mujeres tan libres y seguras de sí mismas. Entonces cuando se encuentran en la vida de pareja, fácilmente surgen las crisis”, explica la psicóloga.

¿Cuánto más activas son las mujeres en asuntos de pareja? Como muestra un botón. Cuando se preguntó qué tan importante es el sexo en una relación, la mujer saltó diciendo que un 200%, frente al 80% que lanzó su contraparte masculina brotando pecho.

Pero si en algo están de acuerdo hombres y mujeres, es en el plano económico: “El hombre no quiere que la mujer gane más, porque históricamente ha sido él el jefe de familia. Pero paradógicamente a la mujer tampoco le gusta ganar más que el hombre, porque siente que lo está manteniendo y en su concepción de género femenino eso significa que se cargó un bulto en la espalda”, dice Urioste.

TODO CAMBIA

Solteros y sin compromisos

Según un estudio realizado por la profesional consultada en esta nota, un alto porcentaje de jóvenes cruceños no está en pareja, prefiere estar solo en esta etapa considerada como la más rica para el enamoramiento. Lo que lleva a una gran autonomía en el crecimiento emocional.

Anillos en espera

El punto anterior tiene como consecuencia la postergación del matrimonio. Si antes la edad para casarse eran los 25 años para las mujeres y 30 para los hombres, en la actualidad esto ya no es así: mientras más se disfruta de la autonomía como persona, más cuesta doblegarse ante la disciplina de la vida en pareja.

Convivencia

Esa tendencia mundial de conocerse en el plano íntimo de la convivencia, que durante el noviazgo se desconoce por completo, ya es un hecho en Santa Cruz. Muchos jóvenes han empezado a vivir en pareja aunque la sociedad no lo acepte.

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Comentarios»

1. Bryan - septiembre 19, 2010

muy buen articulo, muy interesante avisame cuendo tengas nuevos ha esta direccion bryan_395@hotmail.com


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