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¿SOÑAR O ACTUAR? abril 6, 2010

Posted by Revista Vamos in Uncategorized.
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Amamos Santa Cruz y le deseamos lo mejor. La queremos grande, bonita, moderna, limpia, segura, transitable; amamos nuestra ciudad, no hay dudas. Pero ¿se lo demostramos?

Texto: Paola Iporre Kalteis

Fotos: Santiago Cuéllar

Al cruzar una avenida con el jesús en la boca, al sentir que se nos eriza la piel sólo de pensar que ya nos toca renovar carnet, al apretar el paso si caemos en una calle desierta o al aferrarnos a nuestras pertenencias cuando pasamos por algún conglomerado de gente… nos damos cuenta que nuestra tan querida y piropeada Santa Cruz no es sino todo lo contrario al paraíso donde todos queremos (y creemos) vivir.

Tráfico caótico, corrupción, inseguridad, suciedad, la lista es larga.

Y ahora que empezamos el mes con promesas de cambios y mejoras por parte de las autoridades que asumirán la nueva gestión administrativa de Santa Cruz, no hacemos otra cosa que soñar con que todo cambiará, con que tales promesas se vuelvan realidad.

Por supuesto las tareas que tienen estos nuevos administradores son muchas, y sin dudarlo difíciles; lo malo es que probablemente no puedan cumplir ni con la mitad de lo prometido (por ineficiencia, por falta de organización, por intereses propios, por falta de visión o por lo que sea). No sería nada nuevo, ninguna sorpresa… ¿Qué haremos nosotros los ciudadanos entonces?, ¿llorar nuestra desilusión?, ¿patalear por la impotencia?, ¿salir a las calles y reclamar a gritos?, o quizá, simplemente, nada, aceptar que las cosas son así.

HABLEMOS DE CIUDADANÍA

Mirémonos en un espejo como ciudadanos ¿qué vemos? ¿Será que somos los ciudadanos modelos que Santa Cruz se merece?

El diccionario de la Real Academia de la Lengua define ‘ciudadanía’ como el conjunto de ciudadanos de un pueblo o una nación; la cualidad y el derecho del ciudadano; y el comportamiento propio de un buen ciudadano. Entonces, ser ciudadano ¿qué implica?

La primera definición nos dice que como conjunto de ciudadanos, perdemos nuestra individualidad y nos convertimos en masa. Debe ser por eso que cuando nos encontramos en medio de un tráfico insufrible producto de la mala organización vial y el pésimo servicio de transporte público, nos sumamos a la ira colectiva y lanzamos todo tipo de improperios a la vez que le subimos el volumen a las bocinas, dejando a un lado nuestra individualidad tolerante y educada.

La segunda definición nos otorga la potestad de levantar el dedo acusador y buscar culpables cuando las cosas no andan bien, así que lo hacemos: la culpa de todo la tienen las autoridades que no cumplen con sus funciones.

Y la tercera, sencillamente, sólo nos plantea interrogantes: ¿soy un buen ciudadano?, ¿cuál es el comportamiento de un buen ciudadano?, ¿cómo se logra ser un buen ciudadano?, ¿quién es el responsable para que todos nos convirtamos en buenos ciudadanos?

Quisimos dar respuestas a estas preguntas y salimos a las calles a buscarlas con espejo en mano (unas encuestas), para que nuestros consultados, todos lectores de VAMOS, puedan decirnos lo que ven en el reflejo… los resultados mostraron que efectivamente los cruceños (ojo que nos referimos por igual a los nacidos en esta ciudad y a los que viven en ella) no tenemos los hábitos que debe tener un buen ciudadano.

Como ejemplo, el 56% de los consultados aceptó que alguna vez le dijo a alguien ‘colla e mierda’ y el 42% también insultó con un ‘camba e mierda’; paradójicamente el 89% aseguró que no es racista. El 62% de las personas que contestaron nuestra encuesta confesó haber consumido bebidas alcohólicas en las calles a pesar de las normativas que lo prohíben, y un porcentaje sólo un poco menor dijo no haber querido recibir factura para así pagar menos. El 50% fue sincero y contó que alguna vez se pasó el semáforo en rojo, y otro tanto contestó que insultó al conductor de a lado o estacionó donde no debía. Finalmente, más del 70% dejó claro que considera la falta de educación ciudadana como el mayor problema de nuestra ciudad. (Para conocer los resultados completos, ver los datos en las páginas siguientes).

Entonces lo tenemos claro, no somos buenos ciudadanos, por lo menos en base a las opiniones de nuestros lectores. ¿Qué podemos hacer al respecto?

“Cuando hablamos de ciudadanía no nos referimos a un bollo de personas nomás. La ciudadanía es gente que hace uso de la ciudad -que no es lo mismo que hacer abuso-, para lo que primeramente ha desarrollado amor y cariño por ella… eso que está tanto en nuestros más antiguos versos (el cruceño es tolerante, hospitalario, etc.)”, dice José Antonio Prado, del Centro de Estudios para el Desarrollo Urbano y Regional, Cedure, como introducción al tema de la ciudadanía, o en todo caso a la educación ciudadana, tan necesaria para que todos los habitantes de esta ciudad convivamos en armonía y respetándonos unos a otros.

En nuestra búsqueda de repuestas también nos reunimos, alrededor de una mesa redonda, con ciudadanos comunes y corrientes elegidos casi al azar, para conversar sobre estos puntos y entender un poco lo que ocurre a nuestro alrededor. De esta deliberación de ideas rescatamos las palabras de Fernando Figueroa, un sociólogo de 32 años, que dice que en Santa Cruz las normas son muy débiles o no existen, no porque no estén escritas, sino porque no las conocemos. “Cómo quieres que yo ejerza mis derechos y mis obligaciones, si no los sé, si sólo están en un papel… Lo que pasa es que no nos enseñan algo tan fundamental como ser ciudadano”, indica.

Según sus palabras, Santa Cruz es una ciudad de 40 ó 50 años que se planifica hace 30, pero que tal planificación ha sido incoherente con la realidad ya que el crecimiento demográfico sufrido sobrepasó las proyecciones estimadas debido a la migración. “Santa Cruz  se planificó considerando que hasta el año 2000 iba a tener 300.000 habitantes, no el millón y cuatrocientos mil que tiene ahora”, dice.

Entonces se entiende que la convivencia entre ciudadanos de pronto se haya visto violentada, dejando a la vista la incapacidad de configurar una estructura y una conciencia urbana acorde con la realidad que vivimos. Al respecto, Fernando Prado, arquitecto urbanista y director del Cedure, nos comenta: “Nuestra cultura individualista y de pueblo no se ha podido adecuar a las necesidades de una gran ciudad. Entonces estamos sufriendo las consecuencias de nuestro propio comportamiento y las del aparato administrativo, que tampoco está en condiciones de controlar los hechos”.

Probablemente un primer paso para lograr una ciudadanía educada, sea el comprender que en Santa Cruz no existe una única cultura ciudadana, en el sentido de que aquí concurren diferentes cosmovisiones. El ingeniero civil Stefano Coutand (30), reflexiona sobre esto: “Es que si hablamos de educación ciudadana, de lo que es aprender a ser ciudadano, primero tenemos que tener una base. Pero lo que pasa en Santa Cruz, creo, es que esa base está totalmente tergiversada o, en todo caso, hay dos o tres bases completamente independientes una de otra. No compartimos la misma idea de lo que es ser un buen ciudadano. Hay que aceptar que la población utiliza la ciudad de diferentes maneras: hay quienes la utilizan para hacer negocio, que utilizan las veredas para poner su taller o vender su comercio, o quienes utilizan las calles para asaltar (que al final para ellos resulta un negocio)”.

“El espacio urbano finalmente no llega a cuajar como tal, no es un espacio donde todas las personas podemos interactuamos de forma relativamente sana y amistosa, sino que resulta un mero instrumento de extracción de riqueza: desde el pequeño ambulante que vende panchitos o fridositas en cada esquina, o incluso en media calle, hasta aquel gran empresario que lo único que le interesa es invertir para conseguir un rédito”, agrega Santiago Terceros, un joven de 27 años formado en ciencias políticas y sociología. “El punto es encontrar el ‘cómo’ de que la visión meramente utilitaria que tiene la mayoría de la población sobre la ciudad, se compagine con una visión más ética y estética, para tener una ciudad linda y agradable, y donde a la vez nos respetemos unos a otros”, señala.

¿Se está trabajando para encontrar ese punto de convergencia tan necesario?, ¿qué están haciendo nuestros gobernadores al respecto?, ¿existe un plan de educación ciudadana que tome en cuenta las diferentes visiones de la gente y las necesidades de convivencia pacífica?

“En Santa Cruz está haciendo falta integración y trabajo de las autoridades con la gente, porque siguen haciéndose obras con un fuerte tono paternalista. Está faltando que la alcaldía sea gobierno, y no sólo una ejecutora de obras públicas, y que sea gobierno con la gente, porque la gente no se siente parte del desarrollo de la ciudad”, dice Fernando Prado, como una firme crítica a la permanente construcción física de la ciudad que deja a un lado el factor social y por lo tanto el concurso de la ciudanía.

INFRAESTRUCTURA VS. CIUDADANÍA

“Yo podría resumir mi expectativa, mi sueño, en que la Santa Cruz del siglo XXI debería ser una ciudad de personas y no de vehículos”, dice José Antonio Prado cuando se le pregunta cuál es la Santa Cruz de sus sueños. “Si seguimos en el tren de abrir cada vez más espacio a los vehículos para que las personas que manejan puedan llegar más rápido y más lejos, y por lo tanto cerrándole cada vez más el paso a los peatones, a los niños, a los ancianos, a los minusválidos, a los seres humanos en general, entonces estamos mal”, comenta, y añade: “Se tendría que empezar soñando con que el alcalde y sus principales oficiales se abran a lo que los ciudadanos opinan. Si hubiera interés por parte de los funcionarios por saber lo que piensa la ciudadanía, el paso siguiente sería redefinir las prioridades”.

Ese cambio de prioridades del que nos habla debería consistir en ya no destinar el mayor porcentaje del presupuesto anual al pavimento, sino a campañas permanentes y sostenidas de educación ciudadana. “Solamente dentro del segundo anillo se pinta las rayitas de las avenidas, se repinta, se resella, se vuelve a pintar, se cambia los semáforos… pero todo dentro del segundo anillo, donde viven aproximadamente 65.000 personas nada más. Afuera del cuarto anillo vive millón y medio, pero ahí no se pone ni un letrero”, señala, dejando claro que de nada sirve, o incluso es peor, si se dota de infraestructura pero no se educa a la ciudadanía sobre cómo dar buen uso al espacio público. “No se nace sabiendo vivir en una ciudad. No podemos pretender que una persona que llega de provincia sepa de la noche a la mañana cómo cruzar una avenida de alto tráfico o que se dé cuenta del perjuicio que ocasiona al parar un micro en medio de la calle. ¿Acaso no es seguridad ciudadana también poder cruzar una avenida sin arriesgar la vida?”, reflexiona.

El debate sobre este tema es largo, minucioso y preocupante, sobre todo cuando llega el momento en el que te das cuenta que la convivencia amigable que se necesita con tanta urgencia en Santa Cruz, depende tanto del gobierno como del ciudadano, de la relación armoniosa de ambos, de la entrega incondicional de ambos, pero que ninguno  de los dos está haciendo lo suficiente por demostrar, con la mano en el corazón, cuánto quiere a esta ‘bella’ ciudad que nos cobija. Mientras las autoridades no reflexionen y actúen de cara a este tema tan importante, nosotros, queridos lectores, tenemos la tarea de pensar, soñar y actuar como ‘buenos ciudadanos’, ¡hagámoslo!

NUEVA AGENDA URBANA

Recientemente fue presentado el libro que recoge los resultados del IX Foro ‘La nueva agenda urbana para el siglo XXI’, organizado por el Cedure, durante el cual se analizó los diversos problemas urbanos que aquejan a la ciudad. Por ejemplo, se destaca que los cambios que se están produciendo en la estructura urbana de Santa Cruz no son estrictamente económicos, sino también sociales, culturales y políticos; se apunta que existen nuevas élites urbanas, con su propia cultura, su propia visión política y sus propios intereses, que están surgiendo sobre la base del control casi monopólico de actividades tan importantes como informales, tales como el comercio, el transporte y la actividad inmobiliaria. Estas nuevas élites, de origen popular y/o migrante, no tienen todavía su propio proyecto de ciudad pero sin duda no comparten la visión de las élites tradicionales.

Así también se señala que la necesidad de educación y formación del ciudadano es transversal a todos los programas y políticas que se planteen; ya que si no se cuenta con la adhesión voluntaria de los ciudadanos no se podrá garantizar éxito alguno.

Como conclusión, se plantea trabajar sobre seis visiones o paradigmas para la planificación estratégica de Santa Cruz, de las cuales resumimos algunas en los destacados superiores bajo el título * ‘Visiones de Ciudad’.

VISIONES DE CIUDAD

Ciudad saludable

…Y ambientalmente amigable, que supere el concepto de atender sólo enfermedades (destinando presupuesto únicamente para hospitales), sino que vele porque la ciudad tenga aire puro, espacios para el deporte y calles seguras.

Ciudad educadora

…creativa y de la equidad, que promueve la cultura de la convivencia, en el marco de la  interculturalidad, y disminuye la exclusión, la pobreza y falta de oportunidades. Que estimule el crecimiento de las personas.

Ciudad productiva y competitiva

Que integra lo local con lo global, pensando en la Santa Cruz moderna sin olvidarse de la economía popular-informal  que también genera ingresos y que puede ser económicamente sostenible si se la acepta y apoya como una realidad económica y humana.

Ciudad planificada

Con una visión común que se expresa en un proyecto colectivo en base al cual define sus objetivos. Requiere de una gestión con mucho peso político y gran apoyo ciudadano porque involucra grandes intereses económicos,  políticos, corporativos y gremiales.

NUESTROS ARTISTAS Y ESCRITORES JÓVENES EXPRESAN SUS MÁS ANHELADOS DESEOS DE UNA SANTA CRUZ IDEAL

ATREVERSE A SOÑAR

En el crepúsculo primaveral de un pueblo que aparenta ser ciudad y que sueña con convertirse en una metrópoli, me atrevo también a soñar y desear.

Recorriendo las calles en donde el asfalto no ha cambiado las conciencias, sigo enamorado de la señora que en la esquina me vendía alfeñiques cuando pasaba a la escuela, y que con su mirada entendía mis pregones y mi rebeldía.

Sigo engatusado con las serenatas de esa lunita camba que aún hoy se niega desaparecer, y de esas voces que conservan la nostalgia de un tiempo ido, mas no olvidado. Mientras camino creo volver a oír al opa de mi barrio que anunciaba la llegada del Gran Inquisidor y al que tantas bromas pesadas le gastamos. Ese opa era un sabio y sin embargo nunca lo entendimos. Mi madre, que siempre fue buena con todo el mundo, decía que la inocencia de lograr perdurar en una persona, es como la primera flor de aquel toborochi enamorado.

Pero todos sabemos que los sueños que se cuentan no se cumplen, y que en la magnificencia del deseo perdura, por siempre, ese anhelo que una vez quiso SER en lugar de aparentar.

¿Qué dirá la señora Gladys, que desde donde se encuentre, le sigue cantando a Santa Cruz? Quizás espera a que algún día, no muy lejano, entendamos la magia de la música que esta ciudad nos ofrece en cada esquina, en cada amanecer. Quizás sólo aguarda a que nos unamos en su canto, a que creamos en nosotros y apreciemos cada una de nuestras melodías.

¿Y qué diremos nosotros, si mañana nos vuelve a encontrar el futuro ejerciendo la futilidad de una vida sosegada y sin horizonte?

Tal vez hubiéramos preferido que más niñas sueñen con ser poetizas, que las modelos coman majadito, que los rockeros sean la voz del pueblo, que los intelectuales no pasen por el embudo del mercado. Quizás hubiéramos construido más bibliotecas y menos discotecas, más guarderías y menos avenidas. A lo mejor nos hubiéramos animado a bailar bajo la lluvia pensando que el “progreso” puede ser parte del ritmo, pero no de toda nuestra canción. Y bajo esas palmeras, a media tarde, antes de los horneaus, hubiéramos suspirado por el verde y por el azul, por el motacú y el jazz hecho en Santa Cruz.

Edson Hurtado – Escritor


SANTA CRUZ ES

Santa cruz es mi olor

Santa cruz es mi color

Santa cruz es lo que soy

Santa cruz es mi pasión

Santa cruz es mi canción

Santa cruz por siempre en mi corazón

Santa cruz es mi pensar

Santa cruz es mi hablar

Como santa cruz no hay otro lugar

Santa cruz es mi letra

Santa cruz es mi puerta

Santa cruz es perfecta

“¿Cómo me gustaría que fuera mi ciudad? Me gustaría que fuera limpia y con un tránsito vehicular ordenado. Me gustaría encontrar en cada esquina una librería diferente, con un desarrollo de la periferia igualitario, y ver las construcciones coloniales bien conservadas”.

Nadia Callaú – Artista


SENTIMIENTO DE MUJER

De noche, mientras camino por las calles del centro de la ciudad, pienso en Paola, Nicolle, doña Juana o la niña Fernandita; cualquiera de nosotras, libres, sanas, orgullosas, insurgentes. A la mañana siguiente, si hojeo el periódico, no leo noticias de violaciones, de abuso doméstico o subasta de cuerpos. Si más tarde voy a un café, veo a dos mujeres felices dándose un beso, tomadas de la mano, sin que las señalen o les pidan discretamente que abandonen el espacio. Si converso con mis amigas, ellas no están desesperadas por casarse antes de los treinta ya que luego de eso se convierten en solteronas y tampoco sufren de soledad porque intimidan a los hombres con su independencia, el monto elevado de su salario o su inteligencia. Santa Cruz huele a tierra húmeda, es verde y en mis sueños “siempre libres cruceños seamos” se aplica también a las mujeres.

Paola Senseve – Escritora

.

DORMIDO

Para que alguien sepa que ha soñado tiene que encontrarse despierto. ¿Cómo saber lo que sueño si me mantienen placenteramente dormido? Esperen a que todos despertemos y haremos del sueño realidad.

Julio González – Artista

.

A VER, CRUCEÑOS ¿CÓMO SOMOS?

Con los resultados de nuestra encuesta y los aportes de nuestros consultados, podemos definir al cruceño de la siguiente manera:

Se reconoce que los cruceños somos alegres, hospitalarios, espontáneos, francos, botarates… pero a la vez somos agresivos y desconfiados. Se podría decir que en espacios íntimos o pequeños, los cruceños todavía mantenemos las características propias de la identidad camba, pero en los espacios públicos nos mostramos casi siempre a la defensiva.

Por otro lado, si bien aceptamos que tendemos a la discriminación a través de insultos o desprecio por el extraño a esta tierra, también somos tolerantes con las diversas culturas con las que convivimos, permitiendo que éstas se expresen libremente en las calles de la ciudad; sino, los paceños no podrían festejar su aniversario cívico con una verbena popular cada 16 de julio. En otras palabras, puede que exista un discurso oficial cruceño muy fuerte, pero en los hechos éste no se materializa.

Finalmente, reconocemos nuestra falta de educación ciudadana, nuestra apatía por ayudar a mantener la ciudad limpia y organizada, somos conscientes de ello y por lo tanto podemos cambiar esa figura. El problema es hacerlo, llevarlo a la práctica.

El habitante de Santa Cruz se caracteriza por…

Su alegría                                                                 59,2%

Su hospitalidad                                                      48,7%

Su tolerancia                                                         11,8%

Su franqueza                                                          18,4%

Su agresividad                                                       9,2%

Su desconfianza                                                     0,0%

Su flojera                                                                  21,1%

Su inseguridad                                                       3,9%

Ser ‘botarata’                                                        19,7%

Su machismo                                                         27,6%

¿Alguna vez discriminaste a alguien?

SI                                                         57,5%

NO                                                      42,5%

¿Alguna vez te sentiste discriminada/o?

SI                                                         74,1%

NO                                                      25,9%

“Yo alguna vez dije…”

“… colla de mierda”                                55,6%

“… camba de mierda”                             42,0%

“… chapaco de mierda”                          4,9%

“… boliviano de mierda”                       8,6%

“… gringo de mierda”                              29,6%

ninguna de las anteriores                      16,0%

Todas las anteriores                                17,3%

¿Sos racista?

SI                                                         11,4%

NO                                                      88,6%

Yo alguna vez…

Tiré basura a la calle                               51,9%

Coimeé a un policía                                35,8%

Oriné en la calle                                    38,3%

Bebí en la calle                                       61,7%

Pintarrajeé alguna pared                          18,5%

No respeté la fila y me fui hasta adelante    29,6%

Destruí el ornato público                         11,1%

No quise recibir factura para así pagar menos         60,5%

Ninguna de las anteriores                        8,6%

Todas las anteriores                                4,9%

También yo alguna vez… (Para los que manejan auto)

Estacioné donde no debía                                    41,9%

No respeté el cruce de cebra                   35,1%

Me pasé el semáforo en rojo                     50,0%

Insulté a otro conductor                          45,9%

Bocineé como loco                                 32,4%

Deseé chocar a alguien (por rabia)                        31,1%

Ninguna de las anteriores                        25,7%

Todas las anteriores                                8,1%

Cuando estoy en la calle, mi mayor temor es…

Que me asalten                                      67,1%

Que me atropellen                                             7,6%

Que me rapten                                      5,1%

No tengo ningún temor                           20,3%

Considero que el mayor problema de mi ciudad es…

El tráfico                                               60,5%

La inseguridad                                       65,4%

La corrupción                                        43,2%

La falta de educación ciudadana                72,8%

El consumo desmedido de alcohol y otras drogas    37,0%

El desorden de los mercados                    46,9%

La informalidad de los negocios                42,0%

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