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MAXIMILIANO BARRIENTOS, FOTOGRAFÍAS CON MÚSICA DE FONDO abril 6, 2010

Posted by Revista Vamos in Uncategorized.
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Más que una entrevista, una conversación. Marco Montellano, periodista tarijeño que hasta hace poco residía en Santa Cruz, colaboró con VAMOS con este encuentro literario tan particular

Texto: Marco Montellano

Fotos: Gentileza de Maxi Barrientos

Casi llego tarde.  El tráfico de Santa Cruz es frustrante, sobre todo si lo mezclas con sentimiento de culpa por salir sobre la hora.

Paso corriendo por el ventanal del café.  Max está sentado, leyendo.  Audífonos salen desde su pecho y  cuelgan sobre el cuello de su polera.

Maximiliano Barrientos es el escritor al que vengo a entrevistar.  Un joven narrador que tiene sorprendida -y orgullosa-  a mucha gente por la calidad de su obra narrativa,  entre ellos a mí.

Siempre hay viento en Santa Cruz pero sospecho que no es el motivo para que los dos vayamos despeinados,  eso me da buena vibra.

PARA QUIÉN, DESDE DÓNDE

Es un tema recurrente en las discusiones sobre literatura.  ¿Debe  el escritor intentar narrar su sociedad, tener algún tipo de compromiso nacional, político, social, conciencial o, por el contrario, el escritor no debe tener otro compromiso que el de su obra? ¿Cómo escribes vos, para quién?

Primero, no creo en la idea de la literatura solipsista. Escribo para alguien, caso contrario no publicaría. El hecho mismo de hacerlo implica el reconocimiento de una otredad.

Lo social  se filtra siempre en la literatura, toda ella tiene un contexto social. La cuestión es cómo es tratado este contexto.  Hay veces en las que se pretende utilizarlo de forma didáctica, para concientizar al lector.  Ese tipo de literatura no me interesa… No sé de dónde vienen exactamente los temas que escribo, pero no están en el aire, están ahí, son cosas cercanas.

En todo caso, vos no te sientes imbuido de ningún tipo de compromiso particular… tienes otro tipo de objetivos.

El escritor por naturaleza es una persona egoísta y muy metida en su mundo.  De no ser así creo que no escribiría, haría otra cosa, entraría en un partido político, sería un ingeniero, o algo así.  Un escritor puede llegar a ser una mala persona en algunas situaciones debido a ese mundo interno, sacrifica cosas.  Esto no lo convierte en un héroe romántico, la figura es más bien como decía –exagerando un poco- Fuget,  el escritor es un ser medio autista metido en temas propios, en maneras.

Se debe pensar a la literatura desde lugares no condicionados por las fronteras, menos solemnes, más libres… La literatura y el cine que me interesan van por ahí, por tonos, por cadencias, por texturas… Por la posibilidad de mirarte desde un lugar único. Leemos para ver nuestras vidas desde otras sensibilidades, más complejas y más sutiles que la nuestra.

ARTES Y LITERATURA

Acabas de mencionar al cine. Tu obra está habitada de nombres, de referencias. Cuando te leía sentí que sacabas fotografías a cada instante; hay cuentos que parecen un refinado álbum de fotos…  Contame cómo vez en general la relación entre las artes y como la vives vos en particular.

La primera gran novela del siglo XX donde se fusiona música y literatura es el ‘Doctor Fausto’ de Thomas Mann.  Esta erudita novela es el principal referente del siglo XX. Luego, en los setentas y ochentas, el fenómeno se repite mucho. Un ejemplo clave de esa época es  ‘Postales de invierno’, la novela de Ann Beattie, una escritora que me gusta mucho. Esta novela trata la música desde una vertiente más popular, con guiños a Dylan y otra gente.

En mi caso, la cercanía que siento con la música, la fotografía y el cine es muy grande, es algo vivencial, no me interesa como una mera cita académica.  Me gusta lo concreto de la imagen. Me interesa que la literatura sea igual, cuando es abstracta leo lenguaje y el lenguaje en sí no me produce emoción. Lo que me produce emoción es el lenguaje utilizado para llevarme hacia algún lugar de la realidad o de la subjetividad.

Por otra parte, el ritmo, la cadencia que impone la música es fundamental.  Literatura sin ritmo, sin movimiento interno, es literatura muerta. Más que la historia me interesa el tono de la obra, si ésta tiene un tono con el que conecto me devoro el libro, sino lo dejo.

Alguna vez le propusieron a Ezra Pound ponerle música a sus poemas y él contestó que era una idea imbécil, porque si eran poemas ya tenían música…

Exacto. Lo mismo pasa con Faulkner, cuando se lee el ‘Sonido y la Furia’ uno nota allí una música propia.

Lo que estoy diciendo no es que debamos pensar la literatura en función de la música, sino descubrir la música interna de la literatura.  Pero claro,  como escritor ¿de dónde obtienes esa noción imprescindible de ritmo sino escuchando música? Me parece muy difícil que un escritor sordo llegue a encontrar un ritmo.

Escribes escuchando música…

Sí, es más, no podría comenzar un cuento sin encontrar previamente su tono y ritmo. Una vez lo hago, la historia fluye.

Podríamos vender tus libros con un disco, con su banda sonora…

Sí, (sonríe) probablemente sí.  En el caso de ‘Diario’ está muy presente Leonard Cohen, lo escuché mucho.  A pesar de que hay cuentos escritos en distintos años, trabajé para que el ritmo del libro sea el mismo, que haya coherencia en eso. Admiro eso físico, eso directo que hay en la música. Tomas una guitarra y expresas, la música contacta con la emoción de manera muy directa, fascinante, quiero llevar eso a la literatura, romper las mediaciones. Me interesa atrapar emociones,  no moralejas o retratos de una época, para ello hay herramientas mejores, un documental, por ejemplo.

OBRA, LUGARES Y NOMBRES PROPIOS

En tus libros, además de la cadencia de la que hablas, germina un universo. Es posible verlo por la manera de contar, pero también por personajes que aparecen en varias historias, con distintas edades…  Esteban es uno de ellos. ¿Tendrán tus personajes también un espacio propio, lugares para existir como Comala, como Santa María?

No creo ser tan ambicioso como para querer construir una Santa María… El caso de Esteban es una forma de apropiarme de lugares cercanos, poder jugar con mi experiencia sin que sea totalmente autobiográfico, una bisagra.

Hay más personajes recurrentes además de Esteban…

Sí, hay algunos más, su esposa, amigos suyos… Todavía no sé qué pasará con ellos, no sé cómo van a envejecer.

En algunos de tus cuentos sin embargo, si hay espacios físicos reales.  Samaipata, por ejemplo. ¿Quieren decir algo estos guiños?

No sé si importa mucho la verdad, creo que si me inventara otro pueblo el cuento funcionaría de la misma forma.  Si en vez de huir a Samaipata el personaje hubiese ido a otro lugar, real o ficticio, la textura, el drama interno sería el mismo.

Los dos hermanos, de otro cuento de ‘Diario’, viajan por lugares  que puede ser cualquier parte. Las circunstancias les son adversas…

Dos hermanos que no se hablaban hace mucho, se ven obligados a ir juntos al entierro de su abuela. Me interesaba narrar el viaje,  la atmósfera de los lugares de paso me impresiona  mucho, sitios donde la identidad no está tan estructurada, espacios de reconstrucción.

Por mí mismo y por la gente que leerá esta entrevista me siento obligado a preguntarte nombres, es muy valioso saber qué leen los escritores. ¿Qué autores son fundamentales en la carrera de Max Barrientos, en la construcción de su mundo literario?

Leo y leí durante  años con devoción a tres grandes autores en especial; me marcaron mucho: Uno es Raymond Carver, cuentista norteamericano que me permitió ver que se puede hacer una literatura de mucho peso con temas muy pequeños. Hay mucha sencillez y fuerza en él. Sus cuentos son poemas, poemas de lenguaje directo, poco retórico, preciso.

El segundo es Rick Moody, un escritor perteneciente a una generación muy posterior a Carver. Tremendo prosista, para mí el mejor prosista en lengua inglesa contemporánea. Es joven, no llega a los 50 años. En él confluyen música y literatura desde un inicio, de hecho Moddy es músico.  Hay algo muy entrañable en él;  una persona con una vida muy dura: mucho alcohol, mucha droga… se trabajó a sí mismo a través de la literatura, su vida y su obra están íntimamente ligadas.

Y antes de ellos dos, el escritor que cambió muchas cosas en mí es Faulkner. En especial con ‘El Sonido y la Furia’ que es la novela que más veces he leído, novela que no deja de conmoverme.

¿Músicos?

¿Cuáles me gustan? Leonard Cohen me vuelve loco, Bob Dylan, Elliott Smith… ahora estoy escuchando mucho a un cantautor paralítico que se suicidó la anterior navidad, se llama Vic Chesnutt, quiero escribir algo sobre él.

Me pongo en el papel del lector, quien seguramente se preguntará ¿Porqué tantos nombres raros…? La gran mayoría de tus influencias son norteamericanas, ¿a qué lo atribuyes?

Es cierto, me interesa mucho la literatura norteamericana por su cercanía a la situación. Quizás por su cultura tan pragmática e individualista, en sus letras la situación prima sobre la idea.  No hay teorización sino construcción, demostración a través de la acción.

Otra cuestión es la fusión entre literatura y vida en Norteamérica. Hay un tratamiento autorreferencial, los escritores no son tímidos a la hora de mirar donde da miedo, me parece asombrosa esa valentía. Sucede eso también en Bolaño y Onetti, en Latinoamérica.

Me interesa leer esa literatura confesional que te da una cercanía tan grande que se convierte en una inagotable fuente de consuelo…

LA DESPEDIDA

La conversación siguió, por varios minutos. Claro, tendríamos que utilizar media revista para copiarla íntegra: La crónica, el concepto de ficción, el tratamiento de la verdad, Saer y sus novelas de puntuación asmática, Fabian Casas y su poesía, el Maximiliano músico frustrado que no leía y quería tener una banda de rock… Barrientos está a punto de publicar en España con la Editorial Periférica una especie de antología de su obra que llevará el título de ‘Fotos tuyas cuando empieces a envejecer’.

Le pido que para terminar nos diga más sobre él, cuántos años tiene, de donde es… Para que lo conozca la gente. Me responde que eso no importa tanto, que no hay nadie detrás del libro, que importa lo que el texto  provoca y lo que las historias pueden hacer con la gente. Estoy de acuerdo con él. Nos prometemos unas cervezas.

PÁGINA A PÁGINA

‘Diario’

Este es el título de la tercera obra de Maximiliano Barrientos, publicada en agosto del año pasado bajo el sello de la editorial El Cuervo. Los cuentos que se leen en sus páginas son relatos largos, de prosa fría y dura, según sus críticos.

‘Conductas erráticas’

Así se llama la Primera Antología Boliviana de No Ficción que Barrientos junto con la también escritora Liliana Colanzi, coeditaron el 2009. Se trata de un compendio de 14 relatos de igual número de autores catalogados como de la nueva generación de escritores bolivianos.

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Comentarios»

1. huir del propio domicilio como quien escapa de uno mismo. « Librería Zebras - agosto 1, 2011

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