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CUANDO SE HACE ‘NADA’ julio 20, 2010

Posted by Revista Vamos in Cultura, curiosidades, Lugares, sociedad.
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Existen dos días a la semana que la mayoría de nosotros espera con ansias: el sábado y el domingo, este último sobre todo por ser el tiempo de descanso por excelencia

¿Qué hacemos cuando no tenemos nada que hacer? Suena tentador eso de no tener planes, pero también muy aburrido. Y sin embargo, la mayoría de las veces, eso no ocurre: todo lo que no podemos hacer durante la semana por compromisos laborales y/o universitarios, lo dejamos pendiente para los fines de semana, de modo que llegamos a estos dos días con una larga lista de actividades que debemos cumplir cuando en realidad lo único que queremos es no salir de la cama. Limpiar y ordenar la casa, hacer ese trabajito extra que nos buscamos, asistir al cumpleaños de alguna tía, reunirse con esos amigos con los que nunca nos vemos, acampar, ir de compras, hacer deporte, etc.

Así y todo, nos las ingeniamos para, de todo eso, hacer lo que más nos gusta: nada. Y entonces es que nos quedamos en cama viendo tele, bajamos música de internet, chismeamos con los amigos en vivo y en directo, por teléfono o por Chat, y hasta nos lanzamos a la aventura en un arranque de decisiones espontáneas… Santa Cruz nos ayuda en eso: una escapada por algún pueblito cercano como Samaipata, Concepción o San Javier, un paseo por lagunas como Palmira o las Lomas de Arena, ir de caza o pesca, hacer senderismo, pasear en moto o en bici (quienes lo hacen con frecuencia se van a motoquear o a practicar bicimontaña), o simplemente respirar la tranquilidad de las plazas y parques de la ciudad: ahí tenemos los cafecitos ambulantes en la 24 de Septiembre o el refaccionado parque El Arenal, así como los parques urbanos (Autonómico, Urbano, Los Mangales I y II, etc.) que nos esperan con fuentes de agua danzantes, churrasqueras y mucha naturaleza para admirar.

Las opciones son muchas y por lo tanto hacer ‘nada’ resulta muy estimulante. VAMOS consultó con algunos amigos sobre sus planes más comunes de fin de semana y esto es lo que descubrió:

Liliana Colanzi – Escritora

Leí en algún lado que los domingos son una muestra de lo que se debe sentir ser realmente viejo. El domingo es el día más odioso y lento de la semana, acá y en la China, y quizás por eso la mayoría de la gente se la pasa durmiendo, incluyéndome a mí. De vez en cuando se me da por escapar de la morosidad de los domingos, y así he caído en lugares totalmente inesperados: en un circo de la Villa 1ero. de Mayo en el que la entrada costaba un peso; o en un puente de El Torno, en el atardecer, viendo a la gente bañarse en el río; o en el hotel El Cafetal, de Buena Vista, que tiene habitaciones con balcones que dan al parque Amboró; o comiendo empanadas y batidos de frutas en el mercado La Florida. En fin, cualquier cosa que haga olvidar el peso de la semana que se ha ido y la inminencia del lunes que comienza, y al que siempre se le tiene un poco de miedo, o de pereza.

Roberto Kim – Actor de teatro

Esa es la pregunta que uno se hace casi todos los domingos ¿no? ¿Qué hago hoy que no tengo nada para hacer? Y pues la verdad, opciones hay muuuuchas en Santa Cruz, pero por lo general me gusta improvisar, o simplemente hacer lo que siento. A veces es simplemente dormir, mirar tele, chatear y aburrirme en la casa, o alguna de estas opciones:

1. Ir a ver una buena obra de teatro y luego ‘cafecear’ para comentar la obra.

2. Un día en el Mariposario con piscinas, kayak, beach volley, churrasquito, etc.

3. Agarrar el auto y salir de la ciudad sin destino fijo. (Una vez terminé en las Lomas de arena haciendo sandboarding).

4. Tarde de bici por algún lugar despejado.

Lorena Sugier – Actriz

Mis domingos son muy simples, pero lo principal es la reunión familiar.

Normalmente escogemos un lugar bonito para ir a comer (La Rinconada, Le Mayén, La Casa del Camba), pero los mejores domingos son aquellos en los que toda la familia mete ‘sus manos a la olla’. Unos preparan la comida, otros ponen la mesa, otros lavan los platos, y al final todos ‘agotados’ nos regalamos una buena película o un súper juego de mesa.

Aunque debo confesar que los mejores domingos son en Samaipata, allí en la casona de la abuelita.

Como verás, y tal como te dije, la simpleza hace que mis domingos sean únicos.

Eliana Jayo – Modelo

Los fines de semana son de entrega total a mi hija de dos años y a mis sobrinos, de 9 y 5 años (hijos de su hermana mayor que hace algunos meses dejó este mundo). La mayoría de las actividades son al aire libre, en parques y sobre todo vamos al Zoológico para que ellos puedan ver y aprender sobre los animales que tenemos en la región. Desde enero que mis fines de semana son así, tengo que buscar lugares para que los tres puedan pasarla bonito. Ahora en invierno también me gustaría ir al patinaje en hielo, pero no creo porque mi hija es muy chica para eso y la idea es que los tres se diviertan, por suerte aquí tenemos muchos parques para los niños. En épocas de mucho trabajo, dejo a mis sobrinos con su padre y ahora último que estuve en el ‘Bolivia Moda’ mi marido me ayudó mucho.

Valerie Monic – Conductora de Tv

Mi domingo empieza más tarde que los otros días de la semana. Arreglo mi departamento y algunas veces hago uno que otro cambio. Después de un largo baño, es el día que cocino algo especial, una receta nueva o mi especialidad: ¡sushi! Suelo invitar a almorzar para después programar cine o ir en la tarde para algún café. Otros domingos asisto a invitaciones, más si son churrascos; y otros, se ponen geniales para ir al campo. Los domingos en la noche es habitual tener reñidos partidos del juego Risk, claro que entre amigos, y si toca en mi departamento obviamente debo preparar sushi. Todo esto, buena música y charla, me ponen nueva para mi semana.

EN BUSCA DE AVENTURA

Los fines de semana son aprovechados al máximo por quienes tienen el espíritu aventurero, son quienes le sacan el mejor partido a las bondades de la naturaleza. Aquí te acercamos dos opciones de esparcimiento que atrae a algunos cruceños: la escalada y el airsoft.

Airsoft

“Es un deporte recreativo dedicado a realizar simulación lúdico-militar”, así explica Carlos Andrés Sandoval, vicepresidente de la Asociación Cruceña de Airsoft, sobre cómo debemos entender esta actividad que en Santa Cruz lleva unos cinco años de práctica.

La característica más importante del airsoft es que pretende ser lo más realista posible en cuanto al escenario y sus implementos, como el uso de uniformes camuflados, chalecos tácticos y todo tipo de réplicas de armas. Sus jugadores indican que se trata de una actividad muy divertida que ayuda a eliminar el estrés acumulado de toda la semana, y que se trata de un juego porque se divierten con él y un deporte porque implica una dedicación táctica que requiere actuar en equipo. “Es casi lo mismo que los juegos en red (de computadoras), pero en la vida real… no falta el jugador que empieza a saltar y a moverse por todos lados como en el videojuego, y claro al tercer paso ya está sin aliento y no esquivó ningún disparo”, cuentan entre risas.

El principio del juego se basa en el honor y la confianza de los jugadores, porque a diferencia del paintball (en el que se dispara pequeñas bolas rellenas de pintura), en el airsoft se disparan bolitas de 6 mm de plástico que no marcan, y los jugadores deben declarar que han sido heridos o eliminados del juego.

En Santa Cruz se cuenta con ocho clubes en la Asociación, integrando a unas 150 personas en lista, de las que normalmente juegan activamente alrededor de 70.

Escalada

¿Te imaginás estar en este mismo momento colgado de una roca? Una de las actividades que más les gusta realizar a Eduardo Díaz y sus amigos, es justamente eso: trepar rocas o descender por ellas. “Al principio íbamos al Parque Urbano para practicar en los monumentos, ahí es súper sencillo, pero en la roca de verdad ya no lo es tanto”, nos empieza a contar su experiencia Eduardo, que tomó una cuerda para escalar por primera vez hace ya diez años. “Vos comenzás a hacer esto y al rato te das cuenta que no te queda más que subir; y escalás no porque querás llegar arriba, sino porque no querés llegar abajo”, dice. Él nos cuenta que en Santa Cruz hay buenos lugares para esta práctica: camino a Samaipata, en la Angostura y en Bermejo, o también en la Chiquitanía, en el Choré.

De acuerdo a las propiedades de la roca en cuestión, es o no seguro trepar por ellas. “Por ese camino (Samaipata) vos pillás mucha laja y eso no es seguro, también hay rocas que se deshacen porque son tipo arenisca, entonces por ahí tampoco se debe escalar”, nos comenta.

Si querés escalar, no te olvidés que debés contar con el equipo mínimo correspondiente: arnés de seguridad; cuerdas de escalar, que según su elongación vienen en tres tipos: estáticas, semidinámicas y dinámicas; mosquetones para asegurarse; dispositivos de descenso y zapatos especiales para escalar, de suela lisa y de goma.

Sobre los peligros de escalar, Eduardo nos anima: “Es una actividad que hay que tratarla con respeto y responsabilidad. Los accidentes más grandes han ocurrido por la confianza de los más experimentados, que se saltan pasos de seguridad o ya no los toman en cuenta”.

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