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¡QUÉ NEGOCIANGO REIR! octubre 12, 2010

Posted by Revista Vamos in humor, Reportajes.
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De toda  la  industria cultural del país, la del humor nacional es la que más público atrae y cada año crece. Contamos, con mucho orgullo, con una pasta de comediantes que nos trae alegría y diversión y que poseen la visión necesaria para hacer crecer este rubro.

Es un negocio mucho más serio de lo que imaginamos. Detrás de bambalinas, cuando las risas del público se acaban, mientras los actores se quitan los trajes y el director piensa en algunas correcciones; mientras en la taquilla contabilizan las entradas vendidas, detrás de los chistes, las bromas y guiños hacia los asistentes, las burlas acerca de los políticos y otro tipo de personajes, los aplausos… detrás de todo esto que se vive en el mundo del humor existe algo muy serio. Tan serio que asusta. Se llama ‘Empresa’. Y si queremos ser aún más específicos, lo podemos denominar ‘empresa perteneciente a la industria cultural’. En Bolivia tenemos muchas de ellas y son tan buenas que nos hacen reír hasta que nos brotan lágrimas por los ojos.

¿Industria Cultural? ¿Qué es eso?

Aunque parezca un término nuevo y hasta extraño, nosotros convivimos con la industria cultural de manera constante. Ella se encuentra en la televisión, lo diarios, las revistas, el cine, la música, los libros, el teatro, la danza, los juegos de video y etcétera. En su definición teórica, la industria cultural es: Conjunto de empresas e instituciones cuya principal actividad económica es la producción de cultura de forma masiva y en serie basada en la repetición constante de unos esquemas básicos que muestran una serie de situaciones y modelos irreales e inaccesibles en la gran mayoría de los casos, con una finalidad lucrativa. En fin, dicho fríamente suena hasta de mal gusto, pero en la práctica es algo distinto.

Así es. La cultura, queridos lectores, es un negocio y puede ser bastante lucrativo. En nuestro pequeño país, con poco más de 10 millones de habitantes, tenemos una incipiente industria cultural. Vigorosa y en crecimiento… audaz y muchas veces incomprendida. Pero existe un rubro que se ha abierto brecha, a punta de carcajadas, creatividad y visión. Nos referimos al humor.

Hagamos un pequeño repaso: Chaplin Show, Champagne, Los Mismos, Fico’s Show, Tra – La – La como elencos a destacar. Jenny Serrano, David Santalla, Adolfo Mier Rivas, María René Liévana, Hugo Ferrante, Gerardo Zabala, Hugo Daza y una lista larga de reconocidos comediantes. Tenemos mucho talento para el humor en nuestro país… es innegable. Se realizan temporadas, giras por el interior y el exterior, coberturas de medios, espectáculos especiales, etc. Primer prejuicio que cae: la cultura sí puede ser un negocio lucrativo.

Vivir del arte

“Cuando empezamos con esto era impensable que se podía vivir del teatro. Ahora, los ingresos son interesantes… no necesariamente altos, pero sí destacables”. Esas son las palabras de Adolfo Mier Rivas, quizá el comediante más respetado en las actualidad, director y co-creador del elenco de Chaplin Show y empresario de la industria cultural del humor.

25 años después de su nacimiento, Chaplin Show constituye un verdadero ejemplo de elenco humorístico-teatral devenido a empresa. La estructura de esta empresa la conforman alrededor de 45 personas, entre miembros del elenco, personal administrativo, personal de servicio y otros.

 

Sus productos: show de humor, cafetería, cena, bar y, por último, almuerzo ejecutivo. Diversificación y arte… es posible.

 

Pero, ¿será posible que los artistas, esos seres que al parecer viven en su propio mundo y con sus propias reglas, que al parecer están más interesados en cosas que poco entendemos y que a veces son vistos como ‘bichos raros’, sean capaces de generar negocios, empresas y llevar adelante emprendimientos de este tipo?

 

No hay mejor manera de averiguarlo que preguntándoselo a ellos mismos.  “Yo estudie ingeniería comercial. Siempre me gustaron los números y la administración, así que me siento cómodo. Muchas veces el artista tiene el temor de que lo engañen y por eso, tener estos conocimientos técnicos sirve mucho, para tener control sobre tu negocio”. Esas son las palabras de Pablo Fernández, uno de los rostros más nuevos del humor nacional (aunque ya hace una década que se hizo conocer) y miembro, junto a Sebastián Fernández, del dúo humorístico Los Mismos.

 

Presentando un poco a estos jóvenes, afirmamos que ellos representan a la sangre nueva del humor nacional, con un espacio más arraigado en la televisión. El gran logro de Los Mismos: realizaron giras por el interior del país y otras poblaciones pequeñas. “En Camiri tuvimos 3 mil asistentes y un número similar en lugares como Santa Ana de Yacuma”. También presentaron dos shows en Sonilum frente a miles de personas y lanzaron un DVD con lo mejor de su humor. Además, ‘gracias’ a la piratería, se han convertido en verdaderos personajes referentes de lo popular, ya que sus sketchs se pueden ver en rockolas en todo el país. “En un restaurante en Puerto Suárez vimos que tenían nuestros sketchs en su rockola. Eso nos pareción alucinante”, aclara Fernández.

 

Es esta unión entre presentaciones lucrativas y emprendimiento de promoción las que hacen crecer a los elencos. Sergio Mier, hijo de Adolfo Mier, es actor de Chaplin y a la vez jefe del área de marketing de la empresa. Para Mier, joven empresario y consumado humorista, esta dicotomía trajo sus dificultades, pero muchos más beneficios. “Conozco el show, por lo tanto, estoy enterado de lo que tengo que vender. A la vez, funciono como nexo entre la parte administrativa y la parte creativa, puedo dialogar con ambas partes y comunicar de manera efectiva. El único problema es que siempre estoy trabajando, en todo momento y a veces, antes de salir a escena, es un poco difícil concentrarse”, dice.

 

Pero está claro, se puede ser artista y empresario y no morir en el intento. De hecho, lo más probable es que verás crecer a tu pequeño emprendimiento artístico si le imprimís una pata de promoción y negocios. Segundo prejuicio que desaparece: los artistas sí pueden hacer empresa… y de manera muy creativa además.

 

No solo de risas vive el hombre

Esta es una aclaración necesaria: en una empresa de humor no todo es risas. Nos lo explica el gerente general de Chaplin, Carlos Cuéllar: “Aquí el ambiente de trabajo es muy agradable, es cierto, pero no estamos a risas todo el tiempo.  Desde la administración debemos resolver problemas del elenco y encontrar soluciones, además de formalizar procedimientos y administrar recursos… entonces es un trabajo bastante serio, pero sí es muy lindo convivir diariamente con el humor”, nos explica. Tercer prejuicio que se cae: Ser empresa privada  no significa que está prohibido sonreír y pasar un buen rato con los colegas.

 

EL PÚBLICO, ESE GRAN DESCONOCIDO

Ahora recurriremos a la sapiencia de la sociología. Bolivia es un país de diversidad de culturas y maneras de ver el mundo. Es un país de contradicciones también. Leamos lo que nos dice la socióloga Ana Carola Traverso: “En el humor, el cruceño es muy sencillo y directo… hasta burlesco y básico, y por eso bastante gracioso. Tenemos grandes comediantes en Bolivia y han sabido tomar situaciones cotidianas y personajes que todos conocemos para llegar al público. La política es una gran herramienta para nuestros humoristas y todos disfrutamos reírnos de los políticos y hasta de nosotros mismos. Sucede que nuestra comedia es bastante localista y por eso nos identificamos plenamente con ella. Ahora, eso puede ser contraproducente a la hora de internacionalizar nuestro humor, ya que si no sos boliviano o si no estás enterado de la coyuntura, no vas a entender este humor”, explica.

 

Los Mismos ha viajado por todos lados: Oriente, occidente, ciudades, pueblos, Norteamérica, Europa. Lo que siempre han tenido como común denominador es la aceptación del público. “No sabíamos qué esperar, pero tuvimos experiencias sorprendentes. En Potosí nos vieron más de 2 mil personas, la pasamos increíble y lo mismo en otros departamentos”. Los Mismos supo sacarle provecho a sus limitaciones, ya que al no contar con espacio propio para presentaciones, optaron por salir de gira.

 

Por lo tanto, se cae un cuarto prejuicio: los bolivianos podremos ser distintos en muchas cosas, pero a la hora de reír, somos la misma cosa.

PUNTO DE VISTA

María Laura Mendoza

Brand Communication Manager – Tigo Bolivia

Uno de los valores con los que se asocia a Tigo es el humor. Desde que empezamos a operar a Bolivia había que comunicar este atributo… el humor y la alegría. Creo que el rubro del humor crece y como empresa disfrutamos de él y lo apoyamos.

Nos interesa apoyar programas de gestión, placement en televisión y nos encanta porque sentimos que cada vez hay más gente que apuesta por este tipo de rubro. Y no solo humor, sino cultura en general. Por ejemplo, si en chico sentías que no había plataforma para ser artista, ahora es distinto, la sociedad está más inmersa en eso.

Eso, como sociedad, nos hace mucho bien. Queremos apoyar más de estos emprendimientos. Hemos apoyado películas, estamos analizando entrar a trabajar con teatro. Trabajamos con Chaplin Show y con Los Mismos. Es claro que tenemos un movimiento muy fuerte cultural, por ejemplo la danza, los festivales. La intención real es dar apoyo a las manifestaciones culturales. Claro, no cualquier cosa, sino presentaciones de calidad, con reputación.

 

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